“¿Cómo puede asegurarnos”, insistió la mujer de 71 años, “que no se convertirá en otro John Fetterman?”, en referencia al inconformista senador demócrata de Pensilvania.
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SUSCRIBITELEESBURG, Florida, EE.UU. (AP) — Cyn Doyle se describe como una cínica de la política. Así que cuando David Jolly —un republicano convertido en independiente que ahora se postula para gobernador de Florida como demócrata— pasó por Leesburg, una localidad salpicada de lagos y musgo español, ella tuvo dudas.
“¿Cómo puede asegurarnos”, insistió la mujer de 71 años, “que no se convertirá en otro John Fetterman?”, en referencia al inconformista senador demócrata de Pensilvania.
Mientras la multitud en la casa club de una comunidad de casas prefabricadas para adultos mayores abucheaba la mención de Fetterman, Jolly —quien en su día criticó a los políticos como comentarista de MSNBC— expuso su argumento a favor de sí mismo.
“El cambio es parte de mi recorrido”, respondió. “Lo que puedo decirles es que los valores de los que hablo —que la economía debe funcionar, que el gobierno puede hacer un poco para mejorar nuestras vidas y que todos deberían tener derecho a estar protegidos— esos son los puntos de referencia de cómo serviré como gobernador”.
Doyle, una independiente que dijo estar registrada como demócrata principalmente para participar en las primarias, se fue impresionada.
“Le creo”, afirmó. “No les creo a muchos”.
Florida pasó una generación como el codiciado campo de batalla político de Estados Unidos, donde los intereses de las grandes ciudades, los pueblos agrícolas, los jubilados recién llegados y diversas comunidades latinas chocaban en elecciones que a menudo se decidían por fracciones de un punto porcentual.
Jolly está decidido a demostrar que esos días no han terminado.
En un solo día el fin de semana pasado, animó un salón de baile con candelabros en The Villages, una adinerada comunidad de jubilados de tendencia republicana. Luego se fue a las luces fluorescentes de la casa club de Leesburg antes de terminar con un encendido discurso ante demócratas en el condado Hillsborough, donde está Tampa, que respaldó a un candidato presidencial republicano por primera vez en 20 años en 2024.
El ascenso del presidente Donald Trump ha coincidido con un derrumbe demócrata en Florida. Ganó aquí tres veces, con márgenes cada vez mayores. La victoria por 19 puntos porcentuales del gobernador republicano Ron DeSantis en 2022 consolidó una supermayoría del Partido Republicano en la legislatura.
El camino de Jolly hacia la victoria podría quedar bloqueado tanto por las matemáticas como por el dinero en su probable contienda contra el representante Byron Donalds, el candidato respaldado por Trump en la primaria republicana del martes. Donalds, que sería el primer gobernador negro de Florida, ha recaudado más de 100 millones de dólares frente a los 10 millones de Jolly.
Donalds ha presentado a Jolly como un liberal desconectado de la realidad, inundando el estado esta semana con un anuncio en el que aparece Jolly refiriéndose a “la atención de la afirmación de género” y apoyando a comunidades que pintan pasos peatonales arcoíris para mostrar respaldo a las personas LGBTQ. Jolly replicó que Donalds está ignorando problemas económicos apremiantes.
En una entrevista durante un almuerzo en Outback Steakhouse, mientras su esposa y sus dos hijos pequeños se entretenían coloreando, Jolly reconoció que “no va a haber voluntad política” para revertir la prohibición estatal de que niñas y mujeres transgénero participen en equipos femeninos en escuelas públicas y universidades.
Dijo que no creía que los gobernadores debieran decidir quién juega en qué deporte, aun cuando se describió como un “papá de niñas” y señaló: “No creo que debamos tener a hombres nacidos biológicamente jugando en deportes competitivos”.
“Pero miren”, añadió, “si una liga comunitaria de fútbol de 10 o 12 años tiene un equipo mixto, no creo que el gobernador deba estar lanzando una bandera en el campo”.
A pesar de todos los vientos en contra que enfrenta Jolly, los republicanos podrían encontrarse con su propia turbulencia.
Las guerras culturales que han arreciado bajo DeSantis, incluida una disputa con Disney y peleas sobre género y orientación sexual, han dejado a algunos exhaustos. Karen Kuhn, una residente de 72 años en The Villages, se siente “en desesperación”.
Los demócratas han ganado varias elecciones especiales desde Miami hasta Palm Beach y Tampa, lo que alimenta su optimismo. El exrepresentante republicano Carlos Curbelo dijo que los latinos que votaron por Trump en 2024 quizá no vuelvan a apoyar a los republicanos, en parte por las tácticas de control migratorio del gobierno.
“Definitivamente puedo ver un escenario en el que sea una contienda más cerrada, en el que sea una contienda competitiva”, expresó Curbelo, quien perdió por poco su intento de reelección en 2018, el último año de ola electoral para los demócratas.
Jolly les está diciendo eso a todos los demócratas dispuestos a escucharlo, incluidos quienes tienen posibles ambiciones presidenciales como los gobernadores JB Pritzker de Illinois, Gavin Newsom de California; Andy Beshear de Kentucky y el exsecretario de Transporte, Pete Buttigieg. Si Florida puede cambiar, argumenta, el panorama político nacional cambiaría con ella.
“De repente, el camino a la Casa Blanca se ve dramáticamente distinto”, dijo Jolly. “Esto reconfigura la Cámara de Representantes. El cambio estructural de ganar Florida es una oportunidad generacional para los demócratas”.
Es un punto que repiten otros demócratas, incluida la legisladora estatal Emily Gregory, quien volteó el distrito de Palm Beach donde está Mar-a-Lago, de Trump.
“Abandonar Florida fue profundamente, profundamente imprudente”, sostuvo. “Espero que esa inversión esté regresando porque es un estado bisagra y me siento muy confiada de cara a noviembre”.
Nikki Fried, presidenta del Partido Demócrata de Florida, reconoció que “se les cayó el piso” a los demócratas. Ha pasado los últimos años reconstruyendo la operación. Los demócratas encargados de recuperar escaños en la legislatura estatal y en el Congreso están priorizando algunas contiendas en Florida este año.
Pero Beshear, quien preside la Asociación de Gobernadores Demócratas, todavía no está asumiendo un compromiso financiero.
“David está trabajando muy duro”, comentó en una entrevista. “Es un buen candidato, y lo estamos observando de cerca”.
La campaña de Donalds sigue confiada. Su director de comunicaciones, Gates McGavick, declaró: “Los votantes de Florida rechazarán al liberal radical David Jolly porque hará que la vida sea más cara”.
“Byron Donalds hará que la vida en Florida sea más asequible”, añadió. “Nuestra campaña presentará ese argumento a los votantes todos los días, sin falta”.
Jolly es una figura poco probable, que presiona a los demócratas para que piensen en su futuro.
Primero ganó atención nacional en 2014 como el ganador republicano de un escaño congresional del área de Tampa Bay que se consideraba un barómetro. En un Partido Demócrata que enfatiza la diversidad, Jolly se refiere con frecuencia a sí mismo como un “exrepublicano blanco de 53 años con el cabello entrecano”. Su paso por el Congreso va a contracorriente de los votantes que este año están elevando voces más nuevas.
Durante discursos de campaña, llegó a decir que era un republicano “Bush 41”. Dejó el Partido Republicano en 2018, pasó varios años como independiente antes de registrarse como demócrata en 2025.
El alcalde del condado Orange, Jerry Demings —quien desafió a Jolly hasta suspender su campaña en junio y anunciar que tenía cáncer de próstata— reconoció que los demócratas de Florida tienen que atraer a los independientes. Pero también dijo que “la gente no quiere un camaleón”.
“El gran desafío que él ha tenido es convencer a la gente de que se ha alejado de las políticas republicanas”, señaló Demings.
Otros fueron más indulgentes.
Sylvia Rieger, una residente de 70 años en The Villages, dijo que la evolución de Jolly mostraba “determinación”.
Steven Slyter, un experto jubilado en escritura a mano de 81 años, dijo que fue “valiente” que Jolly dejara su partido. “Tomó una decisión sobre lo que defiende”, afirmó Slyter. “Eso me gusta”.
El último candidato demócrata a gobernador de Florida, Charlie Crist, también fue republicano. Tras su paliza a manos de DeSantis, varios demócratas dijeron que Jolly estaba haciendo campaña de manera más efectiva.
Con una competencia mínima en las primarias, Jolly ha evitado en gran medida los debates sobre el futuro ideológico del partido. Ha conseguido el apoyo de progresistas, incluido el legislador Maxwell Frost, al tiempo que reforzó sus credenciales centristas al elegir como compañera de fórmula a la excongresista Gwen Graham, hija del veterano senador Bob Graham.
Algunos simpatizantes de Jolly esperan que su trayectoria por varios partidos sea una ventaja.
Jeff Adelman se postula para un escaño no partidista en la Comisión Municipal de Coral Springs, en el condado Broward. Al salir de una reunión reciente del Club Demócrata de Coral Springs Parkland, describió a Jolly como una posible pieza singular para el estado.
“Vivimos en Florida”, dijo. “No creo que vaya a conseguir a alguien como Bernie Sanders para postularse a gobernador en el estado de Florida”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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