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Estudiantes de Miami-Dade construyen un satélite artificial

Parece una lata verde de café con alta tecnología, con brazos con medidoras y paneles solares laterales. El aparato contiene cuatro paneles de circuitos separados que miden la temperatura, la aceleración y los campos magnéticos.

Fue diseñado por un equipo de estudiantes de la Escuela Intermedia David Lawrence Jr, y la Secundaria Tracy Mourning, y construido por estudiantes de la Universidad Internacional de la Florida.

Y si todo sale de acuerdo al plan, se lanzará al espacio a mediados del 2015.

Lo que comenzó como una pasión de padres voluntarios convertida en un proyecto de dos años y medio que produjo un satélite totalmente funcional.

El proyecto comenzó cuando John Escobar, padre de dos en la escuela intermedia, y la maestra de ciencias Laurie Futterman reunieron a estudiantes para el primer laboratorio de satélites de la escuela.

"Un día vi este cartel que decía: 'El cielo es el límite', y me pregunté a mí mismo, ¿por qué el cielo, por qué no el espacio?" dijo Escobar, de 42 años.

Para ayudarlos a completar el microsatélite, Escobar y Futterman contactaron al profesor Shekhar Bhansali, presidente del Departamento de Ingeniera Eléctrica y de Computación de la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por sus siglas en inglés).

El viernes, el trío del satélite develó su producto terminado, que ellos creen es el primer satélite jamás construido por completo por estudiantes. El presidente de FIU, Mark Rosenberg; el superintendente escolar de Miami-Dade, Alberto Carvalho y Amir Mirmiran, decano del Colegio de Ingeniería y Computación, se unieron a otras facultades de FIU en la presentación.

"Es algo que no esperaba que sucediera", dijo Escobar sobre el producto terminado. "Pero sucedió. Y me complace mucho ser parte de ello".

El proyecto, que se hizo a un costo de $8,500, está siendo cubierto por uno de los colegas de negocios de Escobar, en Optomize Inc., una compañía de Weston.

El polan es que lo lance al espacio una compañía llamada Interorbital, que recientemente lanzó otros objetos, incluyendo un CD de Red Hot Chili Peppers.

En el transcurso de 30 meses, los estudiantes de FIU se reunieron con los más jóvenes para trabajar en la empresa. Se requirieron horas de investigación adicional, discusiones y ejercicios prácticos, porque ninguno de los estudiantes había intentado antes enviar algo al espacio.

"Estaba en octavo grado cuando comenzó el proyecto", dijo Ryan Chierico, de 16 años, estudiante de segundo año en Mourning High. "Pensé que era algo maravilloso".

Los estudiantes de secundaria fueron responsables del concepto y la construcción básica. Se centraron principalmente en decidir lo que el satélite sería capaz de hacer.

"Queríamos que tuviera una cámara. Queríamos que eso fuera una de sus características clave", dijo Adam Lowinger, de 17 años". "También participamos en cosas más complicadas que la construcción básica, como es la soldadura de las placas de circuitos, algo en realidad complejo".

Soldar las placas de circuitos, afirman los estudiantes, es como trabajar con pegamento caliente, excepto que en realidad lo que estaban derritiendo era el metal.

Las etapas finales del proyecto las ejecutaron 10 estudiantes de ingeniería en sus clases de diseño. En conjunto, se emplearon más de 4,000 horas en el proyecto, trabajando en el diseño electrónico y en el rediseño, en ensayos de la comunicación radial, en el procesamiento de imágenes y en la programación.

Desde hace más de un año ya Rosenberg había escuchado sobre el proyecto. Cuando llegó la invitación para verlo terminado, dijo, "¡Dios mío!, en realidad lo hicieron. Me alegra mucho ver que ha tomado forma".

Rosenberg añadió: "Tenemos una asociación pionera, tres niveles de educación, lo que muestra con hechos que cumplimos nuestra palabra, los compromisos de colaboración, una colaboración real entre las dos escuelas y la FIU. Es bien emocionante".

Al final del proyecto, 18 estudiantes de todos los niveles habían participado en fabricar el prototipo. El miembro más joven del equipo tenía 12 años de edad, es Juan, el hijo de Escobar, que estaba en cuarto grado cuando comenzó el proyecto.

"Superaron con creces lo que esperaba de ellos", dijo Escobar. "Hicieron una investigación realmente compleja y no puedo expresar lo suficiente para describir lo orgulloso que me siento. Es mi pequeño equipo".


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