Sin embargo la hija de la víctima no había sido secuestrada. Marianela la llamó y le dijo que no podía hablar porque se encontraba trabajando. Al decírselo a los criminales, le afirmaron que así lo tenían planeado.
La víctima corrió a su apartamento sacó 4 mil dólares en prendas y efectivo y los criminales que la esperaban en el estacionamiento le pidieron que subiera por mas, cuando regresó habían huido. El sistema de seguridad quizás pudo grabar el incidente reportado el martes 30 de septiembre.