Es una experiencia devastadora para cualquier padre que haría lo que sea por salvar a su hijo dijo el papá de Mckinley Michael Edwards quien no se dio por vencido y comenzó un agresivo tratamiento de quimioterapia para salvar a su pequeña hija pero cuando todas las esperanzas se desvanecían por la agresividad del tumor, apareció como por orden divino, Reene Jones que acababa de perder a su hijo de 19 años. Trevin Reddick había sido alcanzado por una bala desde un auto en movimiento. Entonces Renee tomó la difícil y noble decisión de donar sus órganos.
Estoy tan agradecida de haber tenido el valor de decir si, son niños como Mckinley los que me inspiran y por ellos sé que mi hijo no murió en vano afirmó Jones.
Su hijo ahora vive en cinco otros recipientes de órganos. Su corazón, hígado riñones, páncreas y por supuesto su hígado mantienen vivos a cinco seres humanos. Entre ellos esta mckinley. Quién lo iba a pensar?