Las autoridades emitieron esta semana una advertencia a las comunidades al este de la capital, Pretoria, para que dejaran de beber agua del grifo después de que 408 personas, incluidos niños, enfermaran y fueran atendidas en diversos centros de salud.
Al igual que otras ciudades del país, la capital y sus suburbios han tenido durante mucho tiempo problemas con la limpieza del agua de la región, y sigue siendo un tema político polémico.
Funcionarios municipales distribuían agua a los residentes el miércoles mediante camiones cisterna de emergencia, mientras que la organización benéfica Gift of the Givers abastecía a la comunidad con agua embotellada.
La mayoría de los que enfermaron eran niños menores de 4 años. Según autoridades sanitarias y municipales, las personas enfermaron tras beber agua contaminada procedente de una planta de tratamiento que suministra agua a varias comunidades al este de Pretoria.
Las autoridades confirmaron que el agua de la planta no había sido clorada durante unas tres semanas, lo que la volvió insegura para el consumo humano. Indicaron que el municipio tuvo dificultades para obtener cloro de su proveedor habitual.
Señalaron que la planta obtiene agua del río Bronkhorstspruit, que está gravemente contaminado aguas residuales procedente de plantas de tratamiento que funcionan mal río arriba.
Una investigación inicial reveló que los funcionarios no informaron a los residentes sobre la mala calidad del agua.
Nasiphi Moya, alcaldesa de la ciudad de Tshwane, que incluye Pretoria y comunidades aledañas, afirmó que una investigación determinó que funcionarios municipales no advirtieron a las zonas afectadas “que el agua que se estaba suministrando no había sido clorada y, por lo tanto, no debía beberse ni usarse para cocinar, lavar o bañarse, incluso después de hervirla”.
Diversos partidos políticos han pedido que Moya renuncie y que otros funcionarios sean despedidos para asumir la responsabilidad por la contaminación del agua.
La universidad informó el miércoles que, en la ciudad costera de Gqeberha, en la provincia de Cabo Oriental, al menos 111 estudiantes de la Universidad Rhodes han sido atendidos por una enfermedad gastrointestinal en los últimos días.
Las autoridades universitarias y del agua investigaban la causa del brote, pero también sospechaban que se debía a la calidad del agua.
“Los estudiantes que presentaron síntomas graves fueron llevados al hospital para recibir atención médica y desde entonces han regresado al campus”, declaró la portavoz de la universidad, Olwetu Gwanya.
Se instó al personal y a los estudiantes a mantenerse vigilantes y a practicar un uso seguro del agua, la manipulación de alimentos y la higiene personal, tanto dentro como fuera del campus.
“Estas medidas incluyen beber agua hervida y enfriada o embotellada, usar agua potable para preparar alimentos y cepillarse los dientes, evitar el hielo y los alimentos crudos lavados con agua no tratada y lavarse las manos con regularidad con agua y jabón”, indicó Gwanya.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP