“Nos interesa mantener abierto el estrecho de Ormuz, y por eso también estamos debatiendo qué podemos hacer al respecto desde el lado europeo”, dijo Kaja Kallas, jefa de la política exterior de la UE, declaró antes de una reunión de los ministros de Exteriores del bloque de 27 países en Bruselas el lunes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido a aliados —entre ellos Francia, China, Japón, Corea del Sur y Reino Unido— que ayuden a asegurar el estrecho para el transporte marítimo mundial.
Kallas señaló que la UE podría ampliar su misión naval Aspides, destinada a proteger la navegación en el mar Rojo, hasta el golfo Pérsico, o podría formar una “coalición de los dispuestos”, con países miembros que aporten capacidad militar de manera puntual.
La guerra en Irán, desencadenada por ataques aéreos de Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, ha impulsado al alza los precios de la energía en todo el mundo, y el crudo Brent ha subido más de un 40%. Pero el conflicto también ha alterado la cadena de suministro global más allá del petróleo, afectando desde productos farmacéuticos de India y semiconductores de Asia hasta productos derivados del petróleo como los fertilizantes que provienen de Oriente Medio.
Los buques de carga están varados en el golfo o haciendo un desvío mucho más largo alrededor del extremo sur de África. Los aviones que transportan mercancías desde Oriente Medio están en tierra. Y cuanto más se prolongue la guerra, más probable será que haya escasez y aumentos de precios en una amplia gama de productos.
Francia ha dicho que está trabajando con países —el presidente Emmanuel Macron mencionó socios en Europa, India y Asia— en una posible misión internacional para escoltar barcos a través del estrecho, pero ha subrayado que debe ser cuando “las circunstancias lo permitan”, cuando los combates hayan disminuido.
El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, dijo a la televisión ARD: “¿Seremos pronto una parte activa de este conflicto? No”.
El ministro de Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, indicó que la UE sigue sin comprometerse con ninguna acción militar.
“El hecho es que, por el momento, la UE no forma parte directamente de la situación. Así que tenemos que decidir si vamos a formar parte o no. Esa es una decisión importante”, expresó Bettel.
La Operación Aspides se creó para frustrar ataques contra la navegación en el mar Rojo por parte de piratas somalíes y de los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, que aún no se han sumado a la nueva contienda. Saudi Aramco gestiona una red de oleoductos que evita el estrecho de Ormuz para llevar petróleo a la ciudad portuaria de Yanbu, en el mar Rojo.
“Si queremos tener seguridad en esta región, entonces lo más fácil sería, de hecho, utilizar ya la operación que tenemos en la región y quizá cambiarla un poco”, señaló Kallas. “También se habla de una coalición de los dispuestos en este sentido, pero también tenemos que ver qué podría ser lo más rápido para proporcionar esta apertura del estrecho de Ormuz, pero por supuesto, como pueden ver, no es fácil”, añadió.
La UE teme que se produzca una posible crisis de refugiados en Irán si la guerra continúa.
“Aunque por ahora el conflicto no se ha traducido en flujos migratorios inmediatos hacia la UE, lo que depara el futuro sigue sin estar claro y exige la movilización plena de todas las herramientas de diplomacia migratoria que tenemos a nuestra disposición”, señaló en un comunicado el domingo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP