Las tensiones entre los rivales, divididos por la guerra, han aumentado desde que tres soldados surcoreanos resultaron heridos el mes pasado por explosiones de minas terrestres que el ejército del Sur atribuyó a artefactos norcoreanos colocados al sur de la línea de demarcación militar entre ambos países.
La Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA, por sus siglas en inglés), el medio oficial de Pyongyang, informó que Kim Yo Jong recorrió las zonas el martes junto con el mariscal del Ejército Popular de Corea Pak Jong Chon, uno de los principales mandos militares de su hermano. Ella calificó los esfuerzos de fortificación del Norte como una “empresa sagrada y grandiosa” que respalda la política del líder de cortar permanentemente los lazos con Corea del Sur, a la que ha declarado su adversario más hostil en medio de un estancamiento más amplio en la diplomacia con Washington.
“Nuestro liderazgo militar subrayó la necesidad de hacer que esos canallas sean conscientes de que nuestras nuevas unidades de potencia de fuego han tomado sus posiciones de tiro”, afirmó Kim Yo Jong, que recordó a los soldados la orden de su hermano de hacer que la frontera con el “enemigo... sea eternamente inexpugnable”.
Seúl atribuyó formalmente a minas colocadas por Corea del Norte las explosiones fronterizas del 21 de septiembre tras una inspección con el Comando de las Naciones Unidas liderado por Estados Unidos, y pidió al Norte que se disculpara y retirara las minas restantes. Ese anuncio se produjo después de que Corea del Norte negara su responsabilidad por las explosiones y advirtiera de una fuerte represalia si era provocada.
La inspección fronteriza de Kim Yo Jong se produjo un día después de que advirtiera que el Norte podría reanudar las transmisiones de propaganda contra Seúl con altavoces —una herramienta de guerra psicológica utilizada anteriormente— y podría desplegar armas más potentes a lo largo de la frontera con Corea del Sur. Acusó al Sur de hacer disparos de advertencia y emitir mensajes hacia soldados norcoreanos que fortificaban zonas fronterizas bajo el falso pretexto de que cruzaron la frontera, e insistió en que esas provocaciones han aumentado “más allá de la línea roja” desde las explosiones por minas.
El presidente del Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur, Jin Yong-Sung, calificó la amenaza de Kim Yo Jong de “intolerable” y ordenó a las fuerzas armadas “responder con firmeza” ante posibles provocaciones del Norte.
Corea del Norte ha añadido en los últimos años minas, cercas de alambre de púas, barreras antitanque y otras fortificaciones a lo que ya es una de las fronteras más militarizadas del mundo, mientras Kim Jong Un endurecía su postura hacia Seúl.
El ejército surcoreano ha dicho que soldados norcoreanos cruzaron 50 veces este año la línea de demarcación militar de la frontera durante los trabajos de fortificación, y que respondió con tiros de advertencia y transmisiones.
Durante la inspección fronteriza del martes, Pak acusó al Sur de hacer afirmaciones “deliberadas, premeditadas y absurdas” para trasladar la culpa al Norte por el aumento de las tensiones y amenazó con una “respuesta abrumadora” ante provocaciones surcoreanas. Negó que los soldados norcoreanos estuvieran vulnerando la frontera durante los trabajos de fortificación, al afirmar que “nuestro ejército sabe dónde está nuestra línea fronteriza mejor que cualquier otro”, informó KCNA.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP