El total preliminar supone apenas un pequeño aumento respecto de los 8,8 billones de yenes (55.000 millones de dólares) del presupuesto de defensa solicitado para este año fiscal. Con el tiempo será mucho más alto, pero se conocerán más detalles más adelante después de que el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi apruebe la nueva estrategia destinada a reforzar la capacidad de contraataque de Japón.
En virtud de su estrategia de defensa a cinco años establecida en 2022, Japón ha duplicado su gasto en defensa hasta alrededor del 2% de su producto interno bruto para ampliar el papel ofensivo de sus Fuerzas de Autodefensa y contrarrestar la creciente asertividad de China. Beijing ha criticado el fortalecimiento de la defensa japonesa como “nuevo militarismo”.
Japón ahora pretende “fortalecer drásticamente su capacidad de disuasión y respuesta transformando su capacidad de defensa”, al adaptarse a nuevas formas de guerra como el despliegue de drones en Ucrania, señaló el ministerio en un folleto sobre su solicitud presupuestaria.
Japón utilizará drones, misiles e interceptores El ministerio afirma que las nuevas formas de guerra requieren el desarrollo nacional y la producción en masa de armas no tripuladas de bajo costo para reducir gastos, minimizar bajas y construir una red de defensa aérea más eficiente en términos de costos.
El ministerio planea utilizar drones de ataque en coordinación con misiles de largo alcance para realizar contraataques más rentables. Para el año fiscal que comienza en abril de 2027, solicita una cantidad no especificada de fondos para adquirir drones de ataque no tripulados que puedan lanzarse desde el aire o desde debajo del agua.
Las armas no tripuladas, dicen expertos, también podrían ayudar a Japón a compensar la disminución del número de efectivos militares a medida que su población envejece y se reduce. Indican que desarrollar drones completamente de fabricación nacional, dado que el mercado comercial japonés está dominado por importaciones procedentes de China, sería un desafío.
Japón ha reforzado en los últimos años su región suroccidental con misiles de mayor alcance e interceptores.
Para fortalecer aún más su capacidad de contraataque, el ministerio busca desarrollar misiles hipersónicos que puedan lanzarse desde submarinos.
La IA se utilizará para mejorar el mando de defensa El ministerio planea introducir una plataforma integrada de IA en el mando y control para mejorar la velocidad y la precisión en la toma de decisiones, incluida la evaluación de los campos de batalla y la selección de objetivos.
Japón está considerando utilizar tecnologías extranjeras de IA ya existentes, incluidas las de Estados Unidos, al tiempo que desarrolla y refuerza la tecnología creada en el país, o bien combinarlas, indicaron funcionarios.
El ministerio pretende construir una plataforma de próxima generación que integraría y utilizaría múltiples sistemas de IA, garantizando al mismo tiempo su selección y operación autónomas.
El ministerio también planea construir una “nube del Ministerio de Defensa” para la transmisión de datos altamente sensibles y redes de comunicación estables en una emergencia o un desastre.
No especificó los costos previstos de esas medidas.
El respaldo del gobierno fortalecerá la industria de defensa La disuasión requiere una producción estable y sostenible de equipos de defensa, por lo que Japón necesita reducir los riesgos de escasez causados por la retirada de proveedores, señalaron funcionarios.
Para abordar esa preocupación, el ministerio ha solicitado una cantidad no especificada para financiar un sistema de propiedad estatal y operado por contratistas que garantice una producción y un suministro estables de equipos de defensa, con el gobierno adquiriendo fábricas y subcontratando la fabricación a empresas privadas.
La solicitud presupuestaria también incluye fondos para apoyar la investigación y el desarrollo relacionados con la defensa de las empresas o su reestructuración, con el fin de fortalecer su producción y eficiencia.
Las ganancias de grandes proveedores como Mitsubishi Heavy Industries, Kawasaki Heavy Industries e IHI Corp. han aumentado a medida que Japón refuerza su ejército y amplía las exportaciones de armas. Pero la industria en su conjunto está rezagada debido a un límite constitucional que restringe el uso de la fuerza únicamente a la autodefensa. Decenas de empresas se han retirado en las últimas décadas por las bajas ganancias, una perspectiva empresarial incierta y la preocupación por el daño a su reputación por fabricar armas, especialmente armas letales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP