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Íconos de la WNBA dicen que el debate y el escrutinio son dolores de crecimiento para la liga

UNCASVILLE, Connecticut, EE.UU. (AP) — Durante este fin de semana a casi todo el mundo le gustaría que la atención se centrara en los nuevos miembros del Salón de la Fama, pero es difícil ignorar las conversaciones que giran en torno a la WNBA —especialmente con algunas de las mayores figuras icónicas de la liga siendo exaltadas.

Los temas de raza, género y sexualidad generan titulares a diario, junto con la faltas y juego físico que han acompañado la evolución de las habilidades de las mujeres, pero que eclipsa el impresionante nivel de juego que se ha desarrollado en la WNBA después de 30 años de existencia.

Dawn Staley, quien ingresara al Hall of Fame el sábado con el equipo olímpico femenino de baloncesto de 1996, ve un lado positivo en la negatividad. Staley señaló que hay paralelismos similares entre lo que está atravesando la WNBA y lo que atravesó la NBA en las primeras etapas de su crecimiento.

“Todas las piezas grandes y todas las cosas que están pasando desde el punto de vista racial, desde el punto de vista del arbitraje, son buenas. Son buenas porque la NBA pasó por eso —la NBA pasó por todo eso”, afirmó. “Así que esto son simplemente insignias de honor. ¿Lo superaremos? Lo superaremos”.

Para la NBA fue la inclusión de personas de color. En sus inicios era una liga completamente para personas blancas y hubo resistencia a la integración. La WNBA ha sido golpeada últimamente por una narrativa sobre si se debería permitir jugar en la liga a mujeres transgénero. Nunca ha habido ninguna.

Ha habido jugadoras en la liga a las que se les asignó el sexo femenino al nacer y que más tarde se declararon transgénero o no binarias.

La presidenta del sindicato de jugadoras de la WNBA, Nneka Ogwumike, dijo que se siente fatal por las aficionadas y los aficionados transgénero que han apoyado a la liga durante tantos años.

“De verdad me rompe el corazón pensar en cómo estas conversaciones pueden estar afectando a personas que nos han apoyado durante tanto tiempo”, expresó.

Usar el deporte femenino para plantear un argumento

Las jugadoras de la WNBA han utilizado su plataforma para participar en debates sociales y políticos, pero Ogwumike cree que hay una agenda subyacente detrás de las preguntas fuera de la cancha que se les hacen constantemente a las jugadoras.

“Es sumamente lamentable porque ahora estamos en un momento en el que creo que hay muchas agendas distintas que se están utilizando para algo quizá más grande y más amplio que la gente no puede ver ahora, y para eso están usando el deporte femenino”, manifestó Ogwumike. “Es muy preocupante, pero lo que realmente odio es que estemos usando una conversación muy matizada —y en evolución— para seguir marginando a estos grupos por los que abogamos”.

Staley coincide en que es lamentable que todas las grandes cosas que ocurren en la cancha queden relegadas en las conversaciones.

“Es un producto increíble que nos estamos perdiendo porque cada vez tenemos distracciones”, dijo. “Está pasando algo grandioso; siempre hay distracciones que se ponen en tu vida, pero tienes que ser capaz de manejarlas”.

Críticas no son nuevas y no se pueden ignorar

Ahora hay muchas más miradas puestas en la WNBA, con una audiencia 17% más alta que el año pasado, que fue un año récord. La asistencia también vuelve a ser fuerte esta temporada. Sin embargo, no toda la atención es buena.

A medida que la liga sigue creciendo en popularidad, los ataques en redes sociales dirigidos a las jugadoras se han disparado y también ha aumentado las apuestas en este deporte.

“Creo que antes se barría más debajo de la alfombra, pero ahora no se puede”, dijo Candace Parker sobre los comentarios personales y amenazantes dirigidos a las jugadoras. “No podemos decirle a cada jugadora que simplemente lo aguante. Así no funciona. Por desgracia, ese es el clima en nuestro país ahora mismo, para serles sincera. Y creo que las mujeres siempre lo sienten más y siempre ha sido así, de arriba abajo”.

Chamique Holdsclaw dijo que tuvo desacuerdos con compañeras durante sus años en la WNBA de 1999 a 2010, pero que esos se quedaban en el vestuario y no salían a las redes sociales, que estaban en sus inicios.

“He tenido compañeras con las que quizá no estoy de acuerdo en su política o sus creencias”, dijo Holdsclaw, “pero todas sabemos que mientras el vestuario esté bien, estamos bien”.

Hoy en día, en la WNBA —o en cualquier liga deportiva— se guarda poco en el vestuario, y las ligas están lidiando con las repercusiones de esas discusiones públicas.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

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