El anuncio sobre los planes para el parque nacional, realizado en dos escritos judiciales presentados a última hora del martes, no ofrece detalles sobre qué hará el gobierno. En agosto, la administración republicana inició una pausa en las actividades relacionadas con la construcción en el parque mientras realizaba gestiones de acercamiento con opositores al proyecto. La pausa termina el miércoles.
Gobierno de Trump considera reducir proyecto fronterizo en Big Bend, Texas
WASHINGTON (AP) — La administración Trump está considerando reducir el alcance de un proyecto fronterizo a través del Parque Nacional Big Bend en Texas, una polémica iniciativa que ha suscitado oposición bipartidista por la preocupación de que estropee de manera irreversible la remota y majestuosa zona.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) está “considerando activamente ajustes” a los trabajos “que reducirían su alcance y evitarían o minimizarían posibles impactos, con base en los comentarios recibidos del Servicio de Parques Nacionales y otras partes interesadas”, indicó el gobierno en el escrito judicial.
La agencia señaló que tomará una decisión final la primera semana de octubre y que pasarán “varias semanas” después de ese anuncio antes de que comience cualquier “trabajo que altere el terreno”.
Tras una intensa oposición de ambientalistas y residentes locales y propietarios de negocios, la CBP dio marcha atrás este año a los planes de construir un muro de bolardos de 9 metros (30 pies) de altura a través del parque. Pero su intención de seguir adelante con otras medidas, como una nueva carretera, luces, barreras para vehículos y tecnología, no aplacó la resistencia local.
Después de que en agosto se avistaran excavadoras despejando terreno en Big Bend, el comisionado de la CBP, Rodney Scott, anunció una pausa de toda actividad allí, que posteriormente se amplió al área río arriba del parque. La agencia ha dicho que solo estaba realizando trabajos de diseño y planificación, no actividades de construcción a gran escala.
Los opositores al proyecto pidieron a la administración el miércoles que mantenga la pausa mientras elabora un nuevo plan.
Bob Krumenaker, director de Keep Big Bend Wild y exsuperintendente del parque en el Servicio de Parques Nacionales, afirmó en un comunicado que la Patrulla Fronteriza ya trabaja con el servicio de parques y con las policías locales para operar un “sistema de vigilancia eficaz” en Big Bend que incluye sensores terrestres y patrullajes. La Coalición para Proteger los Parques Nacionales de Estados Unidos sostuvo que construir en el parque sería “mutilar un paisaje extraordinario”.
El proyecto forma parte de un plan de 46.000 millones de dólares de la administración para cubrir la frontera entre Estados Unidos y México con muros de bolardos de acero, barreras para vehículos y tecnología de vigilancia para disuadir a migrantes y contrabandistas.
El gobierno también ha pausado los trabajos en un tramo de 98 kilómetros (61 millas) de terreno que se extiende al norte del parque nacional a lo largo del río Bravo, la mayor parte del cual pertenece a propietarios privados. En esa zona, el gobierno planea construir un muro de bolardos de acero de 9 metros (30 pies) de altura diseñado para impedir el cruce de personas a pie, carreteras y diversos tipos de tecnología de vigilancia donde corresponda, según el escrito judicial.
La CBP ha comenzado a construir el muro en una parte del oeste de Texas dentro de la región más amplia de Big Bend, pero se ha topado con una intensa oposición allí, incluso de propietarios que impugnan el proyecto en los tribunales.
También en el escrito judicial presentado el martes, el gobierno sugirió que enfrenta resistencia para obtener permiso de los propietarios a fin de realizar estudios y construir en sus terrenos, y que remitiría algunos casos al Departamento de Justicia para impulsar expropiaciones.
El gobierno también detalló los esfuerzos que había realizado para reunirse con personas potencialmente afectadas por los proyectos en Big Bend y compartió con ellas incidentes de violencia relacionada con cárteles que preocupaban a la Patrulla Fronteriza.
La administración ha estado impulsando los proyectos del muro fronterizo, que desde hace tiempo han sido una parte clave de la visión del presidente Donald Trump sobre la seguridad fronteriza. La agencia indicó que está construyendo 19 kilómetros (12 millas) de muro por semana.
Pero se oponen propietarios privados, tribus indígenas, grupos ambientalistas y otros que cuestionan la necesidad y el costo del proyecto en un momento en que la inmigración ilegal ha caído de manera drástica. Los opositores también acusan al gobierno de dañar sitios indígenas y lugares de ecología sensible en su prisa por terminar la construcción.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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