Vestidos con sus faldas tradicionales y cantando a voz en cuello “Sin Escocia no hay fiesta", los hinchas marcharon aproximadamente un kilímetro y medio desde un popular bar de Miami hasta el loanDepot Park la noche del lunes, convirtiendo el estadio en la más reciente parada en la “invasión” de los parques del béisbol de las Grandes Ligas por parte del Ejército del Tartán.
Dentro del estadio, el ambiente era más animado que en la mayoría de los juegos de los Marlins, que en los últimos años han tenido algunas de las peores afluencias de fanáticos del béisbol. Los seguidores de toda la vida esperaban con ganas ver su estadio transformado por los bulliciosos aficionados escoceses.
“Nos va a dar una muy buena experiencia a los aficionados", consideró Víctor Muñoz, oriundo de Miami. "Por lo general el estadio no está lleno, ahora va a estar lleno. Va a estar a reventar. Va a ser divertido”.
Los aficionados escoceses rugieron en un rodado de rutina para out en la primera entrada y corearon anticipándose a casi cada lanzamiento. Algunos pateaban latas de cerveza vacías como si fueran balones de fútbol.
Se adueñaron de las zonas de circulación, con conos de señalización vial sobre la cabeza mientras animaban a su selección.
“Nos está encantando todo. Estamos aquí por el Mundial, obviamente, pero esta noche estamos aquí en Miami para ver el béisbol", indicó Johnnie Sloan, quien voló a Boston desde Glasgow y condujo hasta Miami para el partido del miércoles. "Esto es un calentamiento para el miércoles. Les garantizo que los Marlins de Miami ganan esta noche porque tienen el apoyo total del Ejército del Tartán”.
Los Marlins perdieron 4-3 ante los Rangers de Texas, pero los escoceses abrazaron la experiencia y cantaron después como si estuvieran celebrando una victoria.
“Hubo mucha energía ahí afuera esta noche. Fue un gran ambiente”, dijo el mánager de los Marlins, Clayton McCullough.
La asistencia anunciada de 20.008 personas, incluidos unos 8.000 integrantes del Ejército del Tartán. Y la imagen fue impactante.
El estadio se utilizó para el Clásico Mundial de Béisbol, donde una multitud de 36.190 personas —con entradas agotadas— vio a Venezuela vencer a Estados Unidos en la final a principios de este año. Pero los Marlins llegaron al juego del lunes con un promedio de 12.604 aficionados por encuentro en la temporada regular.
Han sido uno de los equipos más enrachados del béisbol, con marca de 14-4 en junio —la mejor de las Grandes Ligas— y una seguidilla de ocho victorias en casa al entrar al lunes.
Muñoz espera que la llegada de los escoceses genere más atención para el equipo de Miami, que va en ascenso.
“Nos va a dar visibilidad. Los Marlins son un equipo relativamente nuevo", afirmó. "Así que es bueno porque de esa manera el mundo nos va a conocer. Y con el tiempo podremos llegar a ser como un equipo de los Yankees”.
Los escoceses habían abarrotado bares y pubs del área de Boston mientras celebraban la primera aparición de su selección en un Mundial en 28 años, y una victoria histórica sobre Haití en su debut.
“No creo que el estadio esté listo para abastecer tanta cerveza", consideró Harry Guerrero, abonado de temporada de los Marlins que nació y creció en Miami. "Sinceramente creo que se va a salir de control. Pero le deseo lo mejor al estadio”.
Integrantes del Ejército del Tartán se reunieron en el bar Ball & Chain para iniciar su marcha hacia el estadio. Guerrero apareció para compartir unas bebidas. Contó que era lo más temprano que había llegado a un juego de los Marlins en al menos cinco años.
“Es una locura. Estamos muy contentos de tenerlos en Miami y esperamos que la pasen bien", añadió. "Espero que se estén hidratando —se los dije— y que tengan su protector solar, porque son un montón de tipos pálidos”.
Los hinchas cantaron durante un espectáculo en vivo previo al juego. Nick Morgan interpretó la canción “No Scotland, No Party”, y los aficionados transformaron el famoso cántico en “No Marlins, No Party” durante toda la noche.
Los peloteros lo notaron.
“Trajeron su espíritu. Fue genial verlo”, comentó Owen Caissie, quien tuvo que reunir algunas pelotas de playa llenas de agua en los jardines.
El abridor de los Marlins, Tyler Phillips, agregó: “Si dependiera de mí, haría que les pagáramos a esas personas para que vinieran a los juegos. Eso fue increíble. Desde el segundo en que salí y luego subí al dugout, lo sentí en el pecho. Se sintió genial. ... Y, hombre, si alguna vez los veo, o sea, si alguna vez estoy por ahí, los respaldo”.
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La periodista de The Associated Press Gracie Fisher contribuyó a este reportaje. Fisher es estudiante del Carmical Sports Media Institute de la Universidad de Georgia.
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Cobertura de la Copa del Mundo de AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa
FUENTE: AP