El anuncio se produjo un día después que el primer ministro Shehbaz Sharif visitara Quetta, la capital de Baluchistán, y les dijera a las familias de 42 personas asesinadas en los ataques que sus sacrificios no fueron en vano y que los responsables serán llevados ante la justicia.
La violencia de esta semana ha suscitado preocupación de que grupos separatistas que antes se consideraban relativamente pequeños estén ampliando su alcance.
Según el gobierno de Baluchistán, las operaciones en las que participaron el ejército, el Frontier Corps y la policía comenzaron tarde el lunes, después que decenas de combatientes del Ejército de Liberación de Baluchistán (ELB) atacaran un puesto policial cerca de la presa de Mangi, que suministra agua a millones de personas en Quetta y las zonas aledañas.
Nueve policías y 15 agresores murieron en el asalto inicial. Los milicianos secuestraron a 18 policías, que posteriormente fueron hallados con los ojos vendados y muertos a tiros tras huir hacia montañas cercanas.
Pakistán afirma que tanto el ELB como los talibanes paquistaníes tienen santuarios en Afganistán y reciben apoyo de India. Kabul y Nueva Delhi niegan esas acusaciones.
El gobierno también aprobó una compensación de 11,1 millones de rupias (39.000 dólares) para la familia de cada policía muerto en los ataques.
Baluchistán, la provincia más grande de Pakistán pero la menos poblada, desde hace tiempo enfrenta una insurgencia separatista encabezada por grupos baluchis étnicos que buscan mayor autonomía o independencia. También ha registrado ataques de los talibanes paquistaníes, conocidos como Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), un grupo miliciano separado pero aliado de los talibanes afganos.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP