“Las leyes tienen que cambiar”, dijo el mandatario en la Casa Blanca al recibir al rey de Jordania. Tildó a las leyes de “obsoletas” y “horribles”.
Aseguró que la orden ejecutiva que firmó para poner fin a la política de separaciones familiares “fue maravilloso” y “estoy muy contento” de haberlo firmado.
Repitió sus denuncias de que todo es culpa de los demócratas, pues según dice, los demócratas favorecen fronteras abiertas y son complacientes sobre la delincuencia.