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Trump busca un cambio de régimen en Cuba en 2026 y este sería el plan, según The Wall Street Journal

Trump busca un cambio de régimen en Cuba en 2026 mediante sanciones, presión diplomática y contactos encubiertos, según The Wall Street Journal

La administración Trump intensifica presiones económicas, diplomáticas y encubiertas sobre La Habana, convencida de que la crisis interna y el fin del apoyo venezolano abren una oportunidad inédita.

La administración del presidente Donald Trump estaría trabajando activamente para provocar un cambio político en Cuba antes de que concluya 2026, según una extensa investigación publicada por The Wall Street Journal.

De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por el diario, Washington considera que existe una “ventana de oportunidad histórica” para presionar al régimen cubano hasta un punto de quiebre, en medio de una crisis económica sin precedentes, el aislamiento regional y la pérdida del respaldo venezolano.

Aunque no hay un plan militar declarado ni un cronograma oficial, la estrategia apunta a endurecer las sanciones, elevar la presión diplomática y activar contactos discretos para facilitar una eventual transición política.

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Contactos discretos y búsqueda de interlocutores

En paralelo a la presión pública, el gobierno estadounidense ha intensificado contactos privados con sectores del exilio cubano y con líderes cívicos en ciudades como Miami y Washington.

Según el Journal, en reuniones reservadas se ha solicitado información sobre funcionarios y militares cubanos que “entiendan el momento histórico” y puedan romper con la cúpula del poder para negociar una salida pactada.

Cuba, al borde del colapso económico

Evaluaciones de inteligencia describen un panorama crítico en la isla:

A esto se suma la pérdida del petróleo subsidiado venezolano tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, un golpe que —según altos funcionarios— dejó a Cuba sin su principal salvavidas energético.

“Cuba parece que está a punto de caer… no tienen ingresos”, declaró Trump recientemente a bordo del Air Force One.

Venezuela como advertencia

Funcionarios de la Casa Blanca reconocen que la operación en Caracas, que terminó con la captura de Maduro y la muerte de al menos 32 agentes y soldados cubanos, es vista como un modelo de acción encubierta exitosa basada en informantes internos.

Según el Journal, Washington aspira a replicar un esquema similar en Cuba, como advertencia directa a la dirigencia de la isla.

Trump reforzó el mensaje en Truth Social el 11 de enero:

“Sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.

Sanciones y presión internacional

La estrategia incluye nuevas medidas, entre ellas:

El Departamento de Estado sostiene que es interés estratégico de EE. UU. que Cuba no albergue fuerzas militares o de inteligencia de potencias adversarias.

Reacciones y apoyos externos

Desde La Habana, Miguel Díaz-Canel rechazó cualquier negociación bajo presión:

“No hay rendición ni capitulación posible”.

El régimen ha respondido con movilizaciones oficiales y un discurso de “agresión imperialista”.

Rusia, por su parte, expresó respaldo a Cuba y calificó la estrategia estadounidense como chantaje.

El legado que busca Trump

Según el Wall Street Journal, Trump considera que forzar el fin del régimen cubano consolidaría su legado histórico en política exterior, en línea con sectores influyentes del exilio cubano y figuras clave como el secretario de Estado Marco Rubio.

Sin embargo, analistas advierten que Cuba es un objetivo más complejo que Venezuela.

“El régimen cubano es un hueso mucho más duro de roer”, señaló Ricardo Zúñiga, exfuncionario estadounidense.

Aun así, la Casa Blanca parece decidida a jugar su carta más ambiciosa en América Latina: intentar lo que otros presidentes no lograron en seis décadas.

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