El gravamen del 15% afecta a importaciones chinas por valor de unos 112.000 millones de dólares. En total, más de dos tercios de los artículos de consumo que importa Estados Unidos de China tendrán impuestos más altos. El gobierno había evitado en su mayor parte los bienes de consumo en las rondas anteriores de subidas arancelarias.
Sin embargo, ahora que es probable que suban los precios de muchos productos de consumo, la iniciativa del gobierno amenaza el principal motor de la economía estadounidense: el gasto del consumidor. Conforme las empresas reducen su inversión y las exportaciones pierden fuelle ante un crecimiento global débil, los compradores estadounidenses han sido un factor clave en la economía del país.