El proyecto de gastos recortaría la principal fuente de fondos públicos para el tratamiento de la salud mental: el programa gubernamental Medicaid, el cual apoya a más de 70 millones de personas de bajos ingresos y discapacitadas. La operación del Medicaid sería entregada a los estados, con un límite al financiamiento federal en el futuro.
El presupuesto también incluye un recorte de 36% a un programa de subvenciones del Departamento de Educación que respalda el incremento de la seguridad en las escuelas, equivalente a 25 millones de dólares.
Sin embargo, algunos programas de salud mental más pequeños tendrían un aumento en sus fondos.
El presupuesto fue dado a conocer el lunes, antes de la horrenda matanza masiva. Los planes de gastos suelen cambiar en respuesta a tragedias.

