La propuesta fue acomodada en un proyecto de ley más amplio que autorizaba programas de inteligencia a lo largo del año presupuestal del 2016 y se convirtió en tema de varias reuniones privadas en el Capitolio entre grupos congresuales y directivos de la industria.
En un comunicado enviado al Congressional Record (el registro oficial de procedimientos y debates del Congreso), el senador Ron Wyden dijo que le pidieron al Senado el martes aprobar la autorización de inteligencia por unanimidad. Al hacerlo se evitaría cualquier debate. Un portavoz de Mitch McConnell, líder de la mayoría en el Senado, confirmó que el liderazgo esperaba aprobar la propuesta de ley antes del receso de agosto, pero que no todos los senadores estuvieron de acuerdo.
Wyden dijo que insistiría en un debate debido a "preocupaciones muy válidas" hechas por la industria de la tecnología.
"Las compañías de internet no deben ser sujetas a extensos requisitos para monitorear el discurso de sus usuarios", dijo Wyden en una declaración.
La senadora Dianne Feinstein, quien hizo la propuesta, alegó que el requisito era casi idéntico a uno relacionado con pornografía infantil. Pero las compañías tecnológicas dijeron que la propuesta de ley era tan imprecisa que sería casi imposible determinar si cumplían con su obligación legal o si pendían de un hilo si se les iba un tuit, video o blog que indicara un ataque. Dijeron que el resultado probablemente sería una avalancha de datos para los cuerpos policiales, lo que dificultaría al gobierno encontrar información más valiosa.
"El FBI y la comunidad de inteligencia han puesto muy en claro que una amenaza terrorista es severa y creciente, y que aquellos que dirigen, inspiran y llevan a cabo ataques hacen gran uso de sitios de redes sociales", dijo Feinstein a The Associated Press en una declaración vía correo electrónico de la semana pasada. "Esta cláusula ayudará a conseguir información potencialmente útil para las agencias responsables de evitar ataques sin que las compañías tengan que dar ningún paso adicional a los que ya dan para monitorear sus sitios".
Desde la revelación de vigilancia gubernamental por el excontratista de la NSA Edward Snowden, la industria tecnológica ha intentado imponer un límite a las peticiones de vigilancia y aumentar la transparencia con la implementación de técnicas de cifrado más sofisticadas a pesar de la oposición del Departamento de Justica.
Al mismo tiempo, redes sociales populares se han convertido en un instrumento para que grupos terroristas expandan su influencia. El grupo Estado Islámico y organizaciones similares ha usado Twitter y Facebook para reclutar seguidores, mientras que militantes publican videos de decapitaciones en sitios como YouTube, lo que les da la oportunidad de viralizarlos antes de que sean borrados.
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La periodista de Associated Press Donna Cassata contribuyó a este despacho.
FUENTE: Associated Press