El Ejecutivo del presidente Daniel Noboa ordenó el despliegue de 75.000 militares y policías en las provincias de Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas —entre las más afectadas por la delincuencia— en el marco de un operativo de seguridad que cuenta con el apoyo logístico de Estados Unidos. En esos territorios rige del 15 al 30 de marzo un toque de queda entre las 23.00 y 05.00 horas.
Se “logró la destrucción total de tres objetivos militares”, afirmó a periodistas el ministro del Interior, John Reimberg, quien dijo que para ello se autorizó el uso de artillería. “Que caiga lo que tenga que caer y caiga quien tenga que caer”, señaló el funcionario, que no informó de víctimas.
En tanto, fue detenido un ciudadano “de interés penal relevante”, dijo el ministro sin dar más detalles, y los arrestados por irrespetar el toque de queda se exponen a sanciones de hasta tres años de prisión.
Días antes, Reimberg pidió a la ciudadanía permanecer en casa aduciendo que “no queremos víctimas colaterales de los ataques que vamos a hacer”.
Horas antes de que empezara este primer toque de queda, en las calles de las cuatro provincias se observó un importante despliegue de efectivos militares y policiales con vehículos, varios artillados. Reimberg había señalado que el objetivo era “destruir" las acciones de la delincuencia organizada.
El pasado miércoles, el gobierno ecuatoriano dijo que se disponía a emprender una importante ofensiva contra organizaciones dedicadas al tráfico ilegal de drogas y otros delitos, para lo cual —según afirmó—contaba con el apoyo logístico de Estados Unidos.
Ecuador y Estados Unidos mantienen una estrecha relación desde que Noboa, un empresario de perfil conservador, llegó al poder en noviembre del 2024. Regularmente ambos países hacen ejercicios militares conjuntos desde 2017.
Noboa estuvo hace unos días en Estados Unidos como invitado del presidente Donald Trump y junto a otros 16 mandatarios del continente para integrar la iniciativa Escudo de las Américas, que busca juntar esfuerzos contra el crimen organizado.
Tras ello, la semana pasada se inauguró la primera oficina en Quito de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) para investigar acciones criminales. El encargado de negocios de la embajada estadounidense, Lawrence Petroni, dijo que este hecho constituye “un hito muy importante”.
Sobre la colaboración en seguridad, el Comando Sur de Estados Unidos ha resaltado en sus redes sociales acciones contra grupos delictivos felicitando “a los hombres y mujeres de las fuerzas armadas ecuatorianas por su compromiso inquebrantable con esta lucha, demostrando coraje y determinación a través de acciones continuas contra los narco-terroristas en su país”.
Ecuador es considerado un centro logístico del narcotráfico donde se acopia y distribuye la droga que ingresa principalmente desde Colombia, y también de Perú. Los alijos son transportados desde puertos marítimos ecuatorianos hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa, entre otros destinos, según las autoridades.
Desde 2021, el país afronta una incesante ofensiva del crimen organizado con miles de asesinatos, secuestros y extorsiones. Estos grupos delictivos tienen estrecha relación con cárteles de narcotráfico de Colombia y México.
FUENTE: AP