En una reñida votación superó en una segunda vuelta al progresista Iván Cepeda, aliado del presidente saliente Gustavo Petro, quien pidió el domingo esperar el escrutinio final antes de proclamar a un ganador.
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SUSCRIBITEBOGOTÁ (AP) — Abelardo de la Espriella se ha prometido el éxito en cada actividad que ha emprendido. Fue abogado, cantante, empresario de licores. Y ahora está cerca de la presidencia de Colombia.
En una reñida votación superó en una segunda vuelta al progresista Iván Cepeda, aliado del presidente saliente Gustavo Petro, quien pidió el domingo esperar el escrutinio final antes de proclamar a un ganador.
Sin experiencia en política, el conservador decidió que su primera aspiración electoral fuera por el cargo más importante del país, convirtiéndose en la sorpresa de la primera vuelta al medirse con políticos experimentados, pero con el decidido apoyo del presidente estadounidense Donald Trump.
Para ello recogió miles de firmas de ciudadanos que apoyaron su candidatura por el movimiento Defensores de la Patria y rechazó el apoyo explícito de los partidos tradicionales.
Nació en Bogotá en 1978, pero se crió en la costa Caribe. Se casó con la empresaria Ana Lucía Pineda, con quien tiene cuatro hijos.
Apodado “El Tigre”, durante la campaña bautizó a sus simpatizantes como su “manada” y pedía que le pusieran “una raya”, en referencia a los votos. La ferocidad de ese felino es la que promete utilizar para combatir a los grupos armados ilegales y los narcotraficantes que azotan al país.
“Al narcoterrorismo, a quienes he sentenciado y los he declarado objetivo militar, los voy a acabar como unas cucarachas, como unas ratas”, aseguró De la Espriella en entrevista con The Associated Press en la recta final de la campaña.
De la Espriella, de 47 años, se hizo un nombre como abogado defendiendo clientes de alto perfil como el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) y también polémicos como Alex Saab, un aliado cercano del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro que enfrenta problemas con la justicia estadounidense y a quien dejó de representar hace aproximadamente siete años.
Cuando señalan que su cuidada barba es similar a la del presidente Nayib Bukele, De la Espriella suele aclarar que la usa así por gusto desde mucho antes de que el salvadoreño se hiciera reconocido. Sin embargo, sí dice que construirá 10 “mega cárceles” al estilo de El Salvador, aunque reconoce que Colombia tiene un conflicto armado interno que no se resuelve del mismo modo.
“El Tigre” también simpatiza con el presidente argentino Javier Milei, quien en su campaña se identificó con un león, especialmente por algunos de sus manejos económicos. ”Estoy convencido de que un león en Argentina y un tigre en Colombia pueden ayudar a construir una Latinoamérica más fuerte”, dijo en un video en redes poco antes del balotaje.
Es ciudadano estadounidense y miembro del Partido Republicano, según dijo a la AP. Tras recibir el apoyo de Trump —que lo describió como un “líder inteligente, fuerte y duro”— De la Espriella aseguró que tienen valores compartidos y prometió fortalecer la relación bilateral y adherir a la política antidrogas de Trump, incluyendo los bombardeos a embarcaciones que presuntamente trafican drogas.
Petro ha tenido una relación tensa con el gobierno estadounidense desde la vuelta al poder de Trump por diferencias en temas de migración, seguridad regional y lucha antinarcóticos, la cual mejoró luego de un encuentro en la Casa Blanca en febrero.
Su postura crítica al gobierno de Petro le ha valido la simpatía de sectores opositores como la reserva militar y los uribistas —la corriente del expresidente Uribe— que ven en su figura la representación de los valores conservadores que defienden.
Cepeda lo denunció ante la fiscalía colombiana y la Corte Penal Internacional por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares para que definan si era “financiador o cómplice” de los ilegales que combatían a las guerrillas de izquierda.
Cepeda señaló que De la Espriella habría creado y liderado una fundación que “múltiples jefes paramilitares indican como organización creada por las Autodefensas Unidas de Colombia con fines políticos”.
De la Espriella rechazó haber apoyado ilegalmente a los paramilitares y dijo que lo que denunció Cepeda se basa en hechos que ya fueron investigados y cerrados. También ha defendido su participación en una fundación como parte de la comisión civil acompañante del proceso de paz que se llevó a cabo a inicios de los 2000 con los paramilitares.
En su campaña enfrentó críticas por comentarios a periodistas tildados de machistas, por decir que defendería la democracia “por la razón o por la fuerza” y declararse enemigo de los “señores de la izquierda” a quienes había que “destriparlos”. Luego matizó su discurso diciendo que se refería a una confrontación ideológica en el “marco de la ley”.
El abogado se precia de tener una vida lujosa y sosegada en Italia, donde vivía hasta antes de ser candidato, que cambió por “servirle a la patria” y que le ha costado vivir rodeado de escoltas y vestir chalecos antibalas por amenazas contra su vida denunciadas en la campaña.
FUENTE: AP

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