El Hospital Pediátrico Docente Juan Manuel Márquez, en La Habana, informó que las autoridades investigarán la entrada no autorizada de un grupo de personas en su Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica, un área reservada para menores en estado crítico.
El incidente ocurrió durante la noche del lunes y fue calificado por el Consejo de Dirección del centro como un hecho “lamentable” que generó tensión entre trabajadores sanitarios y familiares.
Hasta el momento, el hospital no ha identificado a las personas involucradas ni ha explicado qué provocó la irrupción.
Un grupo entró sin autorización en la terapia intensiva
De acuerdo con la nota oficial, varias personas accedieron al área asistencial sin contar con el permiso correspondiente.
La dirección del hospital sostuvo que la entrada alteró el funcionamiento habitual de la unidad y creó una situación que afectó al personal sanitario y pudo comprometer el desarrollo adecuado de la atención médica.
Las autoridades intervinieron para restablecer el orden y garantizar la continuidad de los cuidados a los menores hospitalizados.
El comunicado no precisó si la intervención fue realizada por agentes de la Policía, personal de seguridad de la institución o funcionarios de otra dependencia estatal.
El hospital no explicó por qué ocurrió el incidente
La información oficial dejó sin responder varios elementos centrales sobre lo sucedido.
El hospital no indicó:
- Cuántas personas entraron en la unidad.
- Si eran familiares de algún paciente.
- Cómo lograron acceder al área restringida.
- Qué reclamaban o qué motivó su conducta.
- Si hubo agresiones físicas o daños materiales.
- Si alguna persona fue detenida.
- Si algún menor sufrió una afectación directa.
La ausencia de esos detalles impide determinar si el incidente comenzó por una discusión con el personal, una emergencia familiar o un conflicto relacionado con la atención de algún paciente.
Una zona reservada para niños en estado crítico
La Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica atiende a menores que requieren vigilancia permanente y soporte médico especializado.
Según la descripción ofrecida por el centro, recibe pacientes politraumatizados, casos neuroquirúrgicos y niños con enfermedades graves que necesitan cuidados intensivos.
La entrada descontrolada de personas ajenas al servicio puede interferir con procedimientos urgentes, aumentar el riesgo de infecciones y dificultar el trabajo de médicos y enfermeros.
Por esa razón, el acceso a estas unidades suele estar limitado y sujeto a autorización, incluso para los familiares de los pacientes.
La dirección elogió la actuación del personal sanitario
El Consejo de Dirección reconoció la respuesta “profesional, serena y responsable” del equipo médico durante el incidente.
La institución afirmó que sus trabajadores mantuvieron la atención a los menores mientras se restablecía el orden y pidió a la población conservar un ambiente de respeto, diálogo y colaboración dentro de los centros de salud.
También aseguró que la protección de pacientes, familiares y empleados constituye una prioridad y expresó confianza en que las autoridades esclarecerán lo ocurrido.
No se informó si existen detenidos o una investigación penal
El comunicado se limitó a señalar que las autoridades competentes realizarán las investigaciones correspondientes y actuarán conforme a la legislación vigente.
Esa formulación no confirma la apertura de un expediente penal ni la presentación de cargos.
Tampoco se conoce si el hospital entregó grabaciones de cámaras de seguridad, declaraciones de testigos o informes internos para reconstruir la entrada del grupo y su comportamiento dentro de la unidad.
Hasta que las autoridades publiquen una actualización, cualquier versión sobre el origen del incidente o la identidad de las personas implicadas debe considerarse especulativa.
El suceso ocurre en medio de una profunda crisis sanitaria
La irrupción se produce en un contexto especialmente complejo para los hospitales cubanos, afectados por apagones, falta de combustible, deterioro de equipos y escasez de medicamentos e insumos.
Días antes, Open Arms entregó al Juan Manuel Márquez unas siete toneladas de ayuda humanitaria. El cargamento incluyó 22 paneles solares, diez baterías de respaldo y suministros médicos destinados a garantizar electricidad para la terapia intensiva y otros servicios esenciales durante los cortes de corriente.
La donación busca mantener en funcionamiento equipos como ventiladores pulmonares y otros dispositivos que no pueden interrumpirse cuando falla el suministro eléctrico.
Denuncias recientes aumentan la tensión entre familias y hospitales
El caso se conoce además después de varias denuncias ciudadanas sobre las condiciones de la atención pediátrica en Cuba.
Familiares han reportado demoras, falta de transporte sanitario, problemas de higiene y dificultades para acceder a equipos especializados. En un caso reciente, el traslado de un niño herido desde Guanajay hasta el propio Juan Manuel Márquez se retrasó porque la única ambulancia disponible se encontraba atendiendo otro servicio.
Esas carencias pueden aumentar la frustración de las familias, aunque no justifican la entrada no autorizada a una unidad donde permanecen pacientes en condiciones críticas.
Las autoridades deberán aclarar qué ocurrió
La investigación deberá establecer quiénes participaron, cómo ingresaron al área restringida y si su conducta puso en peligro a algún menor o trabajador.
También deberá determinar si existieron fallos en los mecanismos de seguridad del hospital y qué medidas serán adoptadas para impedir que una situación similar vuelva a repetirse.
Por ahora, la única versión oficial confirma una irrupción no autorizada, una situación de tensión y la intervención de las autoridades. El motivo y las consecuencias completas continúan sin conocerse