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Cuba

Régimen cubano saca los tanques viejos y  activa el "Día Nacional de la Defensa" en plena crisis

El régimen cubano activó los ejercicios del Día Nacional de la Defensa con armamento obsoleto y consignas de Guerra Fría, en medio de apagones, crisis económica y creciente presión de EE.UU. tras la caída de Maduro

Mientras Cuba enfrenta apagones, escasez y aislamiento internacional, el Gobierno responde con ejercicios militares simbólicos y retórica de Guerra Fría

En medio del agravamiento de la crisis económica y energética en Cuba, y mientras la administración de Donald Trump incrementa la presión política en el Caribe tras la captura de Nicolás Maduro, el régimen cubano activó este sábado los ejercicios del llamado Día Nacional de la Defensa, una demostración militar marcada más por la propaganda que por una capacidad real de disuasión.

El despliegue, organizado por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), busca proyectar la imagen de un país preparado para enfrentar una supuesta “agresión imperialista”. Sin embargo, las imágenes difundidas por la prensa estatal y las redes oficiales muestran un escenario que contrasta con cualquier estándar moderno de defensa: fusiles antiguos, armamento deteriorado, máscaras obsoletas y ejercicios simbólicos protagonizados por civiles y milicias territoriales.

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Las consignas repetidas —“nuestra defensa es inquebrantable”, “somos un pueblo que no conoce el miedo”, “la trinchera está en cada barrio”— parecen extraídas directamente del manual ideológico de la Guerra Fría. El mensaje es el mismo de hace décadas, aunque el contexto regional y global haya cambiado radicalmente.

Más teatro político que defensa real

Lejos de exhibir tecnología militar avanzada o capacidades estratégicas creíbles, la parafernalia mostrada durante los ejercicios recuerda más a una puesta en escena de museo histórico que a una preparación seria frente a amenazas contemporáneas. En varias imágenes se observa a uniformados manipulando rifles AKM visiblemente oxidados, mientras civiles posan con armas de entrenamiento en terrenos improvisados.

Este despliegue ocurre además en un momento particularmente sensible para las fuerzas armadas cubanas. La reciente operación estadounidense en Venezuela —que culminó con la captura de Maduro— habría dejado decenas de militares cubanos muertos, según versiones publicadas por medios internacionales, un golpe silencioso que ha incrementado el nerviosismo dentro del aparato de seguridad del régimen.

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A esto se suma el mensaje cada vez más explícito desde Washington sobre su dominio estratégico regional. Funcionarios estadounidenses han afirmado que, tras Venezuela, ningún actor aliado del antiguo eje chavista está fuera del radar, mencionando de forma directa o indirecta a Cuba como parte del nuevo tablero geopolítico.

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Crisis interna y discurso anacrónico

Mientras el Gobierno moviliza consignas y fusiles simbólicos, la población enfrenta apagones prolongados, falta de alimentos, escasez de medicamentos y una migración sin precedentes. Para muchos cubanos, la retórica belicista contrasta brutalmente con la realidad cotidiana: no hay combustible para generar electricidad, pero sí recursos para montar ejercicios militares propagandísticos.

Analistas coinciden en que el Día Nacional de la Defensa cumple una función interna: reforzar la cohesión del aparato político y enviar un mensaje de control. Sin embargo, fuera del circuito oficialista, el impacto es limitado. En un contexto de colapso económico, la narrativa del “pueblo armado y valiente” pierde eficacia frente a una sociedad agotada.

En definitiva, el régimen vuelve a recurrir a la teatralización de la resistencia como sustituto de soluciones reales. Boina, consigna y fusil viejo: símbolos de un poder que insiste en representar fortaleza mientras el país se desmorona.

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