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La Habana

Preparan prohibiciones para cuentapropistas cuidadores de niños

Las autoridades se proponen atajar la fuga de cuidadoras de círculos infantiles hacia el trabajo por cuenta propia.

Todos conocemos que las carencias e insuficiencias de muchos de los bienes y servicios que oferta el Estado cubano han redundado en un auge del trabajo por cuenta propia, que por lo general desarrolla su labor con mayores parámetros de calidad.

Si se pidiesen algunos ejemplos de lo anterior, podríamos señalar, entre otros, a los vendedores de artículos de vestir y a los transportistas. Los primeros comenzaron a ofertar ropas y zapatos que gustaban más que los vendidos en las tiendas gubernamentales que comercializan en divisas, con el consiguiente disgusto de las autoridades. Los segundos, por su parte, además de aliviar la crisis del transporte urbano en las grandes ciudades como La Habana, son la única alternativa de movimiento con que cuentan los pobladores de muchas localidades del interior del país.

Ahora sale a la palestra el caso de los círculos infantiles. Según se dio a conocer al inicio del presente curso escolar 2015-2016, continúan cerrados 56 círculos, de los cuales 45 corresponden a la capital. Esa situación determina que 48.333 solicitudes de plazas para esas instalaciones estén pendientes de aprobación, lo que implica que otras tantas madres de niños pequeños estarían imposibilitadas de incorporarse al trabajo. La cifra adquiere mayor relevancia al constatarse el creciente papel de la mujer en la vida laboral del país.

A algunas de esas madres, y a otras que también necesitan que les cuiden a sus hijos, no les ha quedado otra opción que acudir a las cuidadoras particulares, a pesar de que la tarifa que les pagan a ellas es superior a las que abonan en los círculos infantiles del Estado. Aunque existen cuidadoras que ejecutan esta labor de manera ilegal, se estima que la mayoría tiene licencia como trabajadoras por cuenta propia para ejercer esta actividad. De acuerdo con datos suministrados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en el año 2010 había 521 cuidadoras en el país, y al cierre de junio de este año ya la cifra ascendía a 1.726 personas dedicadas a esta modalidad de empleo.

Este crecimiento en el número de cuentapropistas que ejercen como cuidadores de niños —porque también hay algunos hombres dedicados a esta actividad— se ha producido no obstante los requisitos adicionales que se exigen para el otorgamiento de la licencia.

La Resolución 240 del Ministerio de Salud Pública, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria 029 del 7 de septiembre de 2011 estipula que para ejercer la actividad de asistente infantil para el cuidado de niños (cuidador) se requiere de una licencia sanitaria. Además, hay que demostrar, mediante certificado médico, que el cuidador y sus convivientes gozan de buena salud física y mental. La vivienda donde cuidan a los niños debe poseer un adecuado abasto de agua potable e instalaciones hidrosanitarias funcionales. Se prohíbe la existencia en esas viviendas de animales domésticos o de corral. Y el número máximo de niños a atender es de seis.

Hay que destacar que un número no despreciable de cuidadoras que trabajaban en los círculos infantiles han decidido poner fin a su condición de empleadas estatales y pasaron a ejercer el trabajo por cuenta propia como cuidadoras particulares. Una situación que, por supuesto, afecta la capacidad de los círculos estatales para asimilar a más niños.

En la última reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, una de sus comisiones permanentes analizó las condiciones en que las cuidadoras particulares ejercen su labor, y también qué hacer para evitar el éxodo de las educadoras —como les llaman a las cuidadoras estatales— hacia el sector cuentapropista. Allí la ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, apuntó que "no podemos desproteger a nuestros círculos con ese personal que se ha preparado y después se vaya al sector no estatal por tener menos exigencia y menos niños. Eso no podemos permitirlo, pues iría en detrimento de la oferta de capacidades en nuestro círculos por falta de personal, como pasa en varias provincias" (Juventud Rebelde, 4 de octubre de 2015).

A propósito de lo expresado por la ministra, es conveniente aclarar que no pocas cuidadoras particulares brindan un mejor servicio que el de los círculos estatales.

Pocos dudan de que la ira gubernamental pueda provocar la emisión de un decreto que prohíba la concesión de licencias como cuidadoras particulares a las educadoras que abandonen los círculos estatales. Recuérdese cómo, de un plumazo, acabaron con los cuentapropistas que vendían ropa y zapatos de procedencia extranjera.

FUENTE: Diario de Cuba

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