OPINIÓN | La unanimidad de la letra muerta
El miércoles 28 de octubre, la Asamblea Nacional del Poder Popular ¿debatirá? -y aprobará por unanimidad- la Ley del Presidente y el Vicepresidente de la República, que establecerá las facultades de quienes ocupen esos cargos.
Según publicó el sitio oficialista Cubadebate, el presidente será el jefe supremo de las fuerzas armadas y del Consejo Nacional de Defensa.
Asimismo, podrá determinar ascensos de grado y cargo para los oficiales de mayor jerarquía, así como su remoción y pase a retiro.
De esta manera, quedarán subordinados a Miguel Díaz-Canel, en este caso, el emporio militar industrial GAESA y la tenebrosa Seguridad del Estado.
¿En serio? El general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja y no Díaz-Canel, es el hombre más poderoso de Cuba y es ingenuo creer que se dejará arrebatar GAESA, así como así.
Es el ex yerno del dictador Raúl Castro quien mueve los hilos tras bambalinas, el que maneja el billete, poco o mucho, con que cuenta La Habana.
Si Raúl no pudo tocarlo ni con el pétalo de una rosa cuando López-Calleja golpeaba consuetudinariamente a su hija Deborah Castro Espín, no será el gobernante designado quien lo venga a hacer.
Alguna carta extremadamente poderosa tiene bajo la manga el general-empresario para impedirle a su ex suegro apelar a su amor de padre y pasarle por encima con todo el peso del poder.
Otras figuras de primerísimo nivel dentro del régimen sucumbieron a los caprichos y deseos de los hermanos Castro, mientras el ex esposo abusivo sigue con el mazo por el mango.
¿Y la Seguridad del Estado? ¿Cuántas horas de grabaciones sobre Díaz-Canel no debe tener en su poder ya el G-2, para caminarlo con cuatro bolas intencionales cuando sea necesario, como pasó con Luis Orlando Domínguez, Carlos Lage, Roberto Robaina y Felipe Pérez Roque, entre otros que en su momento se creyeron intocables?
Lo que se viene en esta pulseada entre López-Calleja y sus militares y un Díaz-Canel que sólo él parece creerse cada día más su papel, será para alquilar balcones.
El parlamento cubano podrá aprobar –por unanimidad, no se olviden de ese detalle- la Ley del Presidente y el Vicepresidente de la República.
Pero eso será letra muerta sobre papel mojado. Las leyes se aplican y respetan en los países donde impera un estado de derecho, no en una isla que una familia mafiosa maneja como su finca particular.
¿Querés estar informada/o las 24hs?
Suscribite a nuestro Newsletter