14 vuelos semanales Miami-La Habana.
7 vuelos semanales Atlanta-La Habana.
La nueva propuesta reduciría considerablemente esa operación.
La compañía pretende eliminar temporalmente los siete vuelos desde Atlanta y recortar a la mitad las frecuencias desde Miami.
De aprobarse la solicitud, Delta mantendría únicamente siete vuelos semanales entre Miami y La Habana, equivalente a una conexión diaria.
La ruta Atlanta-La Habana quedaría nuevamente suspendida
Uno de los principales afectados sería el servicio entre Atlanta y La Habana.
Delta quiere suspender las siete frecuencias semanales que tiene asignadas en esa ruta durante toda la temporada de invierno.
Atlanta constituye el principal centro de conexiones de la aerolínea y permite alimentar vuelos con pasajeros procedentes de numerosas ciudades estadounidenses.
Pero la compañía considera que la demanda actual hacia Cuba no justifica mantener esa operación durante los próximos meses.
“Las condiciones del mercado no mejoraron lo suficiente”
Delta ya había reducido sus operaciones durante el invierno 2025-2026.
En aquella ocasión suspendió temporalmente Atlanta-La Habana y disminuyó la capacidad desde el sur de Florida.
El DOT autorizó posteriormente otra exención durante el verano de 2026, pero estableció que las frecuencias debían volver a utilizarse a partir del 25 de octubre.
Ahora Delta pide mantenerlas nuevamente suspendidas.
El argumento central de la compañía es que “las condiciones del mercado no mejoraron lo suficiente” como para justificar la recuperación de toda la capacidad autorizada.
¿Por qué Delta quiere reducir sus vuelos a Cuba?
La aerolínea apunta a una combinación de factores que están debilitando el mercado.
Entre ellos aparecen:
la deteriorada situación económica cubana, la caída del turismo internacional, restricciones que afectan a determinados viajeros y las dificultades relacionadas con el abastecimiento de combustible de aviación en la isla.
La combinación reduce la cantidad de pasajeros potenciales y aumenta la incertidumbre operativa para las aerolíneas.
Miami-La Habana sobrevive por los viajes familiares
Existe, sin embargo, un segmento que Delta considera más estable.
Se trata de los cubanos residentes en Estados Unidos que viajan a la isla para visitar familiares y amigos.
Esa demanda explica por qué la compañía no plantea abandonar completamente la ruta Miami-La Habana.
El sur de Florida concentra la mayor comunidad cubana de Estados Unidos y mantiene un flujo constante de pasajeros con vínculos familiares en la isla.
Por esa razón, Delta propone conservar un vuelo diario entre Miami y La Habana.
No significa que Delta abandone definitivamente Cuba
La petición presentada al DOT tiene una característica importante.
Delta no quiere renunciar a las frecuencias.
Busca autorización para dejarlas temporalmente sin utilizar sin perder los derechos correspondientes.
En el mercado aéreo entre Estados Unidos y Cuba, las frecuencias están sujetas a asignaciones gubernamentales.
Una aerolínea que deja de utilizar permanentemente sus permisos podría exponerse a perderlos y permitir que otra compañía solicite esos espacios.
Por eso Delta pretende mantenerlos protegidos hasta que considere comercialmente viable recuperar los vuelos.
La crisis de combustible también golpea a la aviación
La situación energética cubana se ha convertido en otro factor de incertidumbre.
Durante 2026, la escasez de combustible llegó a afectar directamente las operaciones aeroportuarias.
En febrero, Cuba tuvo dificultades para garantizar Jet A-1 en sus aeropuertos internacionales, provocando suspensiones y modificaciones de vuelos.
El problema tuvo especial impacto sobre las aerolíneas rusas.
Rossiya, Nordwind y posteriormente Aeroflot interrumpieron operaciones regulares.
Rusia confirmó recientemente que está dispuesta a recuperar plenamente sus conexiones con Cuba, pero estableció una condición: la isla deberá garantizar primero un suministro estable de combustible de aviación.
Otras aerolíneas estadounidenses también recortan operaciones
Delta no está sola.
American Airlines, JetBlue y Southwest también han solicitado o recibido autorizaciones relacionadas con la suspensión temporal de determinadas frecuencias hacia Cuba durante 2026.
La tendencia refleja una reducción general del atractivo comercial de algunas rutas.
El mercado aéreo estadounidense hacia Cuba experimentó una fuerte expansión después del restablecimiento de vuelos regulares durante el acercamiento iniciado bajo Barack Obama.
Sin embargo, el escenario actual es muy diferente.
El retroceso alcanza también a las aerolíneas internacionales
Los problemas de conectividad no se limitan a Estados Unidos.
Varias aerolíneas internacionales han reducido o suspendido operaciones hacia destinos cubanos.
Compañías canadienses como WestJet, Sunwing, Air Transat y Air Canada han retirado o reducido determinadas rutas.
En Europa, Iberia mantiene suspendido su servicio Madrid-La Habana hasta al menos junio de 2027, según la información disponible.
Cada reducción implica menos capacidad para trasladar visitantes a un país cuya economía depende fuertemente del turismo.
El turismo cubano atraviesa una fuerte caída
La reducción de vuelos coincide con uno de los peores momentos recientes para el sector turístico.
Entre enero y junio de 2026, Cuba recibió 387.591 visitantes internacionales, según las cifras citadas.
Eso representaría una caída del 60,7% respecto al mismo período de 2025.
La disminución afecta directamente a hoteles, restaurantes, transporte, alquileres y otras actividades vinculadas con los visitantes extranjeros.
También reduce una de las principales fuentes de divisas de la economía cubana.
Menos turistas pueden provocar todavía menos vuelos
El sector enfrenta un círculo difícil.
Una caída del número de viajeros provoca que las aerolíneas reduzcan frecuencias.
Pero menos conexiones aéreas también hacen más difícil recuperar visitantes.
A eso se añaden problemas internos como apagones, escasez de combustible, deterioro de servicios, dificultades de abastecimiento y problemas con el agua.
Todo ello reduce la competitividad de Cuba frente a otros destinos turísticos del Caribe.
La Habana pierde conectividad en plena crisis económica
Para el Gobierno cubano, la tendencia supone un problema adicional.
La isla necesita incrementar sus ingresos en moneda extranjera precisamente cuando sus conexiones internacionales pierden capacidad.
La caída del turismo coincide además con una severa crisis energética y con dificultades para conseguir combustible mediante sus socios tradicionales.
La reducción solicitada por Delta constituye así otro indicador de las dificultades que enfrenta el mercado cubano.
Ahora la decisión está en manos del DOT
La reducción todavía no está definitivamente aprobada.
Corresponde al Departamento de Transporte analizar la solicitud y decidir si permite a Delta mantener inactivas las 14 frecuencias sin perder sus derechos.
Si el DOT concede la exención, la aerolínea operaría únicamente siete vuelos semanales entre Miami y La Habana durante la temporada comprendida entre finales de octubre de 2026 y finales de marzo de 2027.
Atlanta quedaría temporalmente fuera de su mapa cubano.
Delta mantiene un pie en Cuba mientras espera mejores condiciones
La estrategia de la aerolínea es clara.
Delta no quiere abandonar definitivamente Cuba, pero tampoco considera justificable mantener actualmente las 21 frecuencias semanales autorizadas.
Por eso apuesta por preservar el mercado que considera más resistente —Miami-La Habana— mientras congela buena parte del resto de su capacidad.
Si el DOT acepta la solicitud, desde el 25 de octubre la presencia de Delta podría reducirse a un solo vuelo diario hacia Cuba.
La decisión final todavía depende del regulador estadounidense, pero la solicitud envía una señal inequívoca sobre el mercado: Delta considera que la demanda hacia Cuba sigue siendo demasiado débil para recuperar sus operaciones anteriores y quiere mantener buena parte de sus vuelos suspendidos hasta 2027.