Esa es la imagen de moda del control impuesto por el régimen para vender el otra vez escaso combustible, en una crisis que sigue paralizando la isla.
Cuba militariza con boinas rojas las gasolineras tras crisis de combustible
En Isla de Pinos, por ejemplo, las listas para la venta racionada allí de gasolina, de 20 litros para autos y de cinco a 10 para motos, obligan a choferes a echar combustible cuando les toca, no cuando se les acabe.
Por eso, tienen que esperar una semana o más de diez días, para ver si pueden reabastecer sus vehículos.
En momentos en que aumenta el descontento social por una crisis que ya va en su tercera semana, el ministro de Energía y Minas, Vicente la O, intenta calmar los ánimos de los cubanos repitiendo en Twitter su mensaje de días pasados de que no iban a tocar cero con los combustibles.
Eso sí, advierte, seguirá habiendo lo que llamó un por ciento ajustado para la venta a la población.
Aunque el régimen reiteró que garantizará los servicios vitales y anuncia que comenzó por Santiago de Cuba la venta del combustible doméstico, lo cierto es que la crisis paraliza o modifica cada vez más actividades.
En Las Tunas van a flexibilizar el horario de entrada y salida de las escuelas, pospondrán las pruebas finales de curso y reducirán actividades complementarias en los colegios.
Por otra parte, la peor crisis con el combustible en Cuba de los últimos años, amenaza con agravar la ya crítica escasez de alimentos en el país: en agromercados ya estarían desapareciendo productos frescos por los problemas con su transportación.
En Sancti Spíritus, autoridades reconocieron que ya estuvieron incluso tres días sin gasolina para ninguna actividad de la economía.
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