Las autoridades cubanas han encontrado un nuevo calificativo a la irresponsabilidad y negligencia. Un edificio en ruinas colapsó en Belascoain entre Neptuno y concordia, en el municipio Centro Habana, y el derrumbe dañó severamente otro construido en 1995, cuyos residentes habían advertido del peligro que representaba el inmueble aledaño. Las autoridades hicieron caso omiso a las advertencias y ahora se niegan a dar la cara y resarcir a las familias dañadas con dos simples palabras: mala suerte.
Las autoridades cubanas han encontrado un nuevo calificativo a la irresponsabilidad y negligencia. Un edificio en ruinas colapsó en Belascoain entre Neptuno y concordia, en el municipio Centro Habana, y el derrumbe dañó severamente otro construido en 1995, cuyos residentes habían advertido del peligro que representaba el inmueble aledaño. Las autoridades hicieron caso omiso a las advertencias y ahora se niegan a dar la cara y resarcir a las familias dañadas con dos simples palabras: mala suerte.