Cinco días después llegó una interrupción mucho mayor.
Entre el 21 y el 22 de septiembre, el aeropuerto suspendió sus operaciones durante siete horas y 40 minutos debido a trabajos con personal y equipos.
Ahora, entre el 28 y 29 de septiembre, se produjo una tercera suspensión completa.
La sucesión de cierres obliga a las compañías con vuelos coincidentes con esas franjas a ajustar sus operaciones.
Casi ocho horas sin despegues ni aterrizajes
El último NOTAM estableció el cierre completo del aeródromo desde las 23:00 UTC del lunes hasta las 06:40 UTC del martes.
En horario local de La Habana, actualmente UTC-4, eso corresponde a:
7:00 p.m. del lunes 28
hasta
2:40 a.m. del martes 29.
Durante ese período no podían realizarse operaciones ordinarias de despegue y aterrizaje.
El aviso atribuyó la medida a trabajos programados.
El problema mayor: La Habana sigue sin Jet A-1
Los cierres ocurren paralelamente a una restricción que afecta directamente la planificación de las aerolíneas.
El NOTAM correspondiente al José Martí declara:
“JET A-1 FUEL NOT AVBL”
—combustible Jet A-1 no disponible— desde el 31 de agosto hasta las 04:00 UTC del 1 de octubre de 2026.
El Jet A-1 es uno de los combustibles utilizados habitualmente por la aviación comercial.
Esto significa que las compañías que vuelan a La Habana deben organizar sus operaciones sin depender del abastecimiento habitual en el aeropuerto cubano mientras continúe vigente el aviso.
Estar sin Jet A-1 no significa que todos los vuelos sean cancelados
La indisponibilidad de combustible no supone automáticamente el cierre del aeropuerto ni la cancelación de todos los vuelos.
Las aerolíneas disponen de diferentes alternativas.
Una aeronave puede despegar desde su origen transportando suficiente combustible para completar el vuelo hacia Cuba y posteriormente regresar.
Otra opción es incorporar una escala técnica en un tercer país para repostar.
El problema resulta especialmente complejo para vuelos de largo recorrido, donde las necesidades de combustible son mucho mayores.
Las restricciones de abastecimiento han obligado durante 2026 a distintas compañías a modificar su planificación hacia Cuba.
La crisis alcanza ya a diez aeropuertos cubanos
El problema no está limitado a La Habana.
Los avisos aeronáuticos mantienen declarada la indisponibilidad de Jet A-1 en diez aeropuertos internacionales cubanos hasta el 1 de octubre.
Las terminales afectadas son:
José Martí — La Habana
Juan Gualberto Gómez — Varadero
Jaime González — Cienfuegos
Abel Santamaría — Santa Clara
Ignacio Agramonte — Camagüey
Jardines del Rey — Cayo Coco
Frank País — Holguín
Antonio Maceo — Santiago de Cuba
Sierra Maestra — Manzanillo
Vilo Acuña — Cayo Largo.
La extensión geográfica de las restricciones convierte el problema en una dificultad nacional para la aviación comercial cubana.
La restricción se arrastra desde finales de agosto
Los NOTAM actualmente vigentes comenzaron el 31 de agosto.
En el caso del José Martí, el aviso A3054/26 reemplazó una notificación anterior que ya advertía de problemas de abastecimiento durante agosto.
Por tanto, la situación no constituye una interrupción puntual de unas pocas horas.
Las aerolíneas llevan semanas teniendo que planificar sus operaciones considerando que podrían no disponer de combustible de aviación en Cuba.
Golpe adicional para el turismo cubano
Las restricciones llegan en un momento especialmente complejo para la conectividad aérea y el turismo internacional de la isla.
La industria turística depende de manera directa de vuelos procedentes de Canadá, Europa, América Latina y Estados Unidos.
Una crisis prolongada de combustible incrementa los costos operativos de las aerolíneas y puede obligarlas a modificar horarios, introducir escalas o reconsiderar determinadas frecuencias.
El impacto potencial es particularmente importante en los destinos turísticos que dependen casi completamente del transporte aéreo internacional, como Varadero, Cayo Coco y Cayo Largo.
Crecen los vuelos chárter desde EEUU pese a la crisis
Paradójicamente, las restricciones coinciden con planes para ampliar determinadas operaciones entre Estados Unidos y Cuba.
Invicta Group Services obtuvo la aceptación regulatoria del Departamento de Transporte estadounidense para organizar aproximadamente 1.457 vuelos chárter públicos durante un período de un año.
El programa contempla operaciones entre el 1 de julio de 2026 y el 30 de junio de 2027.
Los vuelos partirían desde:
Miami,
Tampa
y Houston
hacia destinos cubanos como:
La Habana, Camagüey, Holguín y Santa Clara.
World Atlantic Airlines aparece como operador
El programa presentado ante las autoridades estadounidenses identifica a Caribbean Sun Airlines, que opera comercialmente como World Atlantic Airlines, como la aerolínea encargada de realizar los vuelos.
Las aeronaves previstas incluyen MD-83, con aproximadamente 150 pasajeros de capacidad, y Airbus A320, con unos 174 asientos.
La cifra propuesta de 1.457 operaciones equivaldría a un promedio cercano a cuatro vuelos diarios durante el período completo, aunque eso no significa que se distribuyan uniformemente cada día o entre todas las rutas.
Septiembre termina con una aviación cubana bajo presión
El panorama de septiembre combina así dos problemas diferentes que no deben confundirse.
Por un lado:
cierres temporales del José Martí por trabajos programados.
Por otro:
indisponibilidad de Jet A-1 en diez aeropuertos cubanos.
Los NOTAM no establecen que los cierres nocturnos del José Martí hayan sido provocados por la falta de combustible.
Son restricciones distintas que están coincidiendo en el tiempo.
El resultado, sin embargo, es acumulativo para las aerolíneas y los pasajeros.
En menos de dos semanas, la principal puerta aérea internacional de Cuba ha tenido tres cierres totales programados, mientras la aviación comercial continúa operando bajo una advertencia de falta de combustible que, por ahora, se mantiene hasta el 1 de octubre.