Starmer planea utilizar un discurso el lunes para sostener que puede cambiar de rumbo y reactivar la suerte de su gobierno. Pero su posición es frágil mientras sus rivales sopesan sus opciones. Una legisladora, Catherine West, afirmó que intentará activar una contienda por el liderazgo si no le gusta lo que dice el mandatario en su discurso.
La ex viceprimera ministra Angela Rayner, a menudo vista como una posible rival, señaló que el partido “necesita cambiar”, aunque no pidió explícitamente la renuncia de Starmer.
“El primer ministro debe ahora estar a la altura del momento y exponer el cambio que nuestro país necesita”, declaró Rayner.
Starmer intenta recuperar impulso tras las fuertes pérdidas de su partido en las elecciones locales en toda Inglaterra y en votaciones legislativas en Escocia y Gales la semana pasada. La consulta electoral fue vista como un referendo no oficial sobre Starmer, cuya popularidad se ha desplomado desde que llegó al poder con una victoria aplastante hace menos de dos años.
Su gobierno ha tenido dificultades para lograr el crecimiento económico prometido, reparar los servicios públicos y aliviar el costo de vida, y se ha visto lastrado por repetidos tropiezos y en asuntos que incluyen la reforma del bienestar social. Además, se ha visto perjudicado por su desastrosa decisión de nombrar a Peter Mandelson, un amigo de Jeffrey Epstein, como embajador en Washington.
Las elecciones de la semana pasada mostraron al Partido Laborista presionado tanto por la derecha como por la izquierda, al perder votos frente al partido antiinmigración Reform UK y el Partido Verde “ecopopulista”. Esto refleja la creciente fragmentación de la política británica, dominada durante mucho tiempo por el Partido Laborista y los conservadores.
Aun así, Starmer dijo al periódico The Observer el domingo que quiere permanecer en el cargo durante una década. Está depositando sus esperanzas en el discurso del lunes y en un ambicioso conjunto de planes legislativos que el rey Carlos III expondrá en un discurso el miércoles durante la Apertura Estatal del Parlamento.
Una política clave es estrechar los vínculos con la Unión Europea, que el Reino Unido abandonó en 2020, cuatro años después del referéndum en que una estrecha mayoría de los británicos optaron por salirse de la UE. El gobierno de Starmer ya se ha movido para aliviar algunas de las restricciones comerciales que han pesado sobre las empresas británicas desde el Brexit, y asegura que logrará un acuerdo para que los jóvenes puedan pasar unos años trabajando en todo el continente.
“El Brexit está cortándole el paso a nuestros jóvenes”, dijo Starmer a The Observer, y añadió que “tenemos que estar más cerca de Europa”.
El Partido Laborista hizo campaña para permanecer en la UE durante el referéndum del 2016, pero se ha mostrado reacio a reabrir un debate que dividió amargamente al país. Starmer ha descartado reingresar a la UE o reincorporarse a la unión aduanera o al mercado único del bloque, dos cosas que marcarían una gran diferencia para las empresas del Reino Unido.
El futuro de Starmer pende de un hilo Ninguno de los políticos laboristas considerados posibles rivales de Starmer —incluidos Rayner, el secretario de Salud Wes Streeting y el alcalde del Gran Manchester Andy Burnham— ha pedido su renuncia.
Pero un número creciente de legisladores laboristas instó al primer ministro a fijar un calendario para su salida. La política británica permite que los partidos cambien de líder a mitad de mandato sin necesidad de una nueva elección.
Josh Simons, un legislador laborista antes leal, escribió en el Times of London que Starmer “ha perdido al país” y que “debería tomar el control de la situación supervisando una transición ordenada hacia un nuevo primer ministro”.
West, exministra de menor rango, intenta acelerar el proceso y prometió que tratará de activar una contienda por el liderazgo a menos que Starmer pronuncie un discurso arrollador el lunes. West reconoció que no cuenta con el apoyo de 81 colegas, necesario para forzar una contienda, y su movimiento pareció ser un intento de empujar a aspirantes más conocidos a dar el paso.
“Los trabajadores nos enviaron un mensaje”, expresó West. “Tenemos que escuchar eso, y tenemos que cambiar y tenemos que hacerlo rápido”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP