La decisión es una victoria para el statu quo. Las miles de oficinas electorales de todo el país pueden enviar las boletas por correo según habían previsto, sin preocuparse por cumplir nuevas normas del Servicio Postal impuestas a última hora.
“Ahora, por fin podemos seguir adelante y volver a lo que mejor hacemos: llevar a cabo nuestras elecciones sin una nube oscura sobre nosotros, de manera imparcial, abiertamente, para el pueblo, por el pueblo”, declaró la secretaria de Estado de California, la demócrata Shirley Weber —que supervisa la votación en un estado donde todos los electores reciben una boleta por correo— en un comunicado tras la decisión.
El gobierno elaboró un plan que le exigiría a los estados adoptar un estilo uniforme de sobre para las boletas enviadas por correo, y presentar listas de votantes elegibles en un portal en línea que estaba desarrollando. El Servicio Postal podría negarse a entregar boletas a los estados que no cumplieran.
Un informe de un denunciante indicó que los requisitos del sistema postal podrían provocar que millones de boletas por correo nunca se enviaran, privando del derecho al voto a muchos electores del país durante unos comicios en los que se decidirá qué partido controla el Congreso durante los dos últimos años del mandato de Trump.
Una maraña de impugnaciones jurídicas, fallos vertiginosos y apelaciones dejó a los funcionarios electorales sin certeza sobre qué reglas terminarían rigiendo el proceso. Pero coincidieron en un punto: implementar cambios de tal magnitud tan cerca de unas elecciones generales sería caótico y casi imposible de llevar a cabo en un país donde aproximadamente un tercio de los votantes utiliza boletas por correo.
La Corte Suprema emitió su decisión en un momento en que la votación por correo ya está en marcha en algunos estados. Algunos funcionarios electorales han dicho que les preocupaba que la disputa, al surgir tarde en el ciclo electoral, dejaría a los votantes confundidos sobre qué está permitido.
Defensores del derecho al voto y funcionarios electorales estatales actuaron con rapidez tras la decisión del lunes para dejar claro que las elecciones se llevarán a cabo como siempre se ha hecho en cada estado.
“Los habitantes de Utah pueden tener confianza en que los comicios de 2026 se desarrollarán con normalidad”, expresó la vicegobernadora de Utah, la republicana Deidre Henderson, quien también es la principal funcionaria electoral del estado.
La incertidumbre era más apremiante en los estados que dependen del voto por correo La preocupación era particularmente aguda en los ocho estados donde los votantes emiten su sufragio casi por completo por correo: California, Colorado, Hawai, Nevada, Oregon, Utah, Vermont y Washington.
Enfrentaban el reto intimidante de adaptarse en poco tiempo, sin contar con una amplia red de casillas electorales.
“Esta es una victoria para los habitantes de Oregon, para el derecho al voto y para el estado de derecho", manifestó el secretario de Estado de Oregon, el demócrata Tobias Read. "Esto brinda a los votantes y a los funcionarios electorales la certeza que necesitan antes de unas elecciones federales importantes, y envía un mensaje claro a este país: los presidentes no dirigen las elecciones, lo hace el pueblo”.
El secretario de Estado de Nevada, Cisco Aguilar, dijo que su reacción a la decisión de la Corte Suprema es “de alivio, pero también de entusiasmo, porque hoy los votantes realmente ganaron en todo Estados Unidos”.
En las primarias de junio en Nevada, más de la mitad de los electores sufragaron por correo. Es un estado donde el voto por correo es “crucial” para que se escuchen las voces de los electores, sostuvo Aguilar.
Pero el demócrata indicó que “parte del daño ya está hecho”, ya que afirmaciones falsas sobre las boletas por correo han afectado la confianza de la gente en ese método de votación.
“Pueden confiar en el proceso”, instó Aguilar a los votantes. “Por favor participen”.
¿Qué pasará con las elecciones futuras? Tribunales inferiores habían impedido que el gobierno de Trump implementara sus reglas. La Corte Suprema rechazó su intento de suspender esas decisiones, aun cuando tres jueces —Samuel Alito, Brett Kavanaugh y Clarence Thomas— expresaron distintos grados de disposición a permitir que Trump llevara a cabo su plan en elecciones actuales o futuras.
Sin embargo, una mayoría de los jueces señaló en la decisión que era “poco probable que el gobierno prevalezca en cuanto al fondo del asunto” al defender su plan. A algunos expertos en derechos de voto les resultó alentador ver que se incluyeran esas palabras.
“La corte no estaba obligada a explicar que no se inclinaba por dar la razón al gobierno en cuanto al fondo del asunto, pero lo hizo, y eso es una señal de cara al futuro”, observó Derek Muller, profesor de derecho en Notre Dame.
David Becker, exabogado del Departamento de Justicia y ahora director general del Center for Election Innovation & Research —organismo apartidista enfocado en fortalecer la confianza de los ciudadanos en el sistema electoral—, dijo que implementar la orden ejecutiva de Trump “no habría hecho nada por la integridad electoral, pero habría impuesto a los estados una burocracia nueva, enorme y costosa”, además de privar a los electores de su derecho al voto.
Indicó que el lenguaje de la mayoría sobre el fondo del caso significa que “es poco probable que estas reglas lleguen a aplicarse alguna vez a unas elecciones”.
“Gracias al estado de derecho, los votantes no tendrán que preocuparse por esto”, añadió.
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Los periodistas de The Associated Press Sophie Austin en Sacramento, California; Nicholas Riccardi en Mason, Michigan; Ali Swenson en Nueva York; Lindsay Whitehurst en Washington, D.C.; y Wufei Yu en Phoenix contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP