Las encuestas previas a la votación del domingo mostraban a los dos candidatos —que necesitan más del 50% de los votos para convertirse en el próximo líder de Brasil en enero— en una carrera muy reñida. La elección enfrenta al veterano político de centroizquierda Lula contra Bolsonaro, aliado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que está en prisión.
Flávio Bolsonaro superó a Lula por más de 2,2 millones de votos en la primera vuelta de la elección a principios de este mes. Entonces, más de 33 millones de votantes de casi 160 millones se abstuvieron.
La diferencia entre ambos candidatos es marcada. Bolsonaro y Lula sostienen posturas ideológicas opuestas en temas que van desde las relaciones entre Estados Unidos y Brasil y el cambio climático hasta el bienestar social.
Un triunfo de Bolsonaro significaría un giro a la derecha del país más poblado de América Latina y su mayor economía, en un año en el que aliados de Trump han anotado victorias en Chile, Perú y Colombia.
Una victoria de Lula dejaría a Brasil y a México —el segundo país más poblado de la región y gobernado por la presidenta Claudia Sheinbaum— con líderes de centroizquierda.
En muchos sentidos, la segunda vuelta en Brasil se asemeja a una revancha entre las dos fuerzas políticas polarizadas del país, que despiertan tanta pasión como rechazo. Hace cuatro años, Lula derrotó al padre de Bolsonaro por el margen más estrecho desde el retorno del país a la democracia en 1985. Las encuestas sugieren que esta elección será aún más ajustada.
Preocupaciones por la seguridad y el costo de vida Lula, quien gobernó el país por primera vez entre 2003 y 2010, ha enfrentado una dura batalla por la reelección debido a preocupaciones sobre el costo de vida y la seguridad. Flávio Bolsonaro convirtió un enfoque de mano dura contra el crimen en la piedra angular de su campaña y prometió reducir los precios de los alimentos.
Ambos han sido alcanzados por sospechas de corrupción que involucran a familiares y aliados, con Bolsonaro implicado en un escándalo de gran alcance que sacude a Brasil. Lula pasó más de un año en prisión por condenas por corrupción que finalmente fueron anuladas.
La admisión de Bolsonaro de que aceptó unos 12 millones de dólares del desacreditado exbanquero Daniel Vorcaro para producir una película sobre la vida de su padre ha proyectado una sombra sobre su campaña. Está bajo investigación por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal en relación con el caso.
En la antesala de la votación, Lula retrató con frecuencia a Bolsonaro —cuyo padre está bajo arresto domiciliario por intentar un golpe de Estado— como una amenaza para la democracia. Bolsonaro ha prometido impulsar una amnistía para su padre si resulta elegido.
El próximo presidente nombrará al menos a tres jueces del Supremo Tribunal Federal, de un total de 11, durante su siguiente mandato debido a próximas jubilaciones. Bolsonaro lleva tiempo arremetiendo contra el máximo tribunal del país —que se ha visto sacudido por un escándalo de corrupción— y prometió impulsar una reforma del Poder Judicial.
Lula, en un intento por atraer a los votantes indecisos, ha apostado por incentivos costosos desde que perdió la primera vuelta. Las medidas más recientes de su gobierno han consistido en respaldar un programa de alivio de deudas para pequeñas empresas y prometer transporte público gratuito los fines de semana. Una victoria del mandatario en funciones llegó con la aprobación del Senado de la semana laboral de seis días, una propuesta popular respaldada por el gobierno.
El gobierno de Trump ha tenido un peso considerable Lula ha criticado al presidente de Estados Unidos antes de la elección en Brasil, al hablar de los riesgos de la intervención estadounidense en comicios brasileños después de que el gobierno de Trump impusiera altos aranceles a las exportaciones brasileñas, sancionara a un juez del Supremo Tribunal Federal que encabezó la investigación que terminó derivando en la condena de Jair Bolsonaro y clasificara a grupos de narcotráfico como organizaciones terroristas extranjeras, algo que, según expertos, pudo haber tenido como objetivo hacer que Lula pareciera blando frente al crimen.
Flávio Bolsonaro ha destacado su cercanía con la Casa Blanca e insistió en que Brasil necesita cerrar mejores acuerdos con Washington, por ejemplo en relación a los minerales raros. Brasil estima que sus yacimientos contienen hasta 21 millones de toneladas, solo por detrás de China. El candidato conservador niega que el gobierno de Estados Unidos lo esté ayudando.
La votación en Brasil se realiza de manera electrónica y el resultado suele estar disponible a las pocas horas del cierre de los centros de votación.
___
Savarese informó desde Sao Paulo.
___
Siga la cobertura de AP sobre América Latina y el Caribe en https://apnews.com/hub/latin-america
FUENTE: AP