De acuerdo con el Servicio de Vida Silvestre de Kenia, 10 de los elefantes mostraban señales de parálisis parcial antes de morir en cuestión de dos días, mientras que los otros cinco fueron encontrados sin vida y sus restos ya habían sido consumidos parcialmente por animales carroñeros.
La mayoría de los ejemplares afectados eran hembras con crías, y entre los animales muertos solo había un macho adulto. Las autoridades indicaron que las muertes ocurrieron en las zonas del Santuario de Kimana y Kuku Ranch, que rodean el parque.
Kenia ha registrado en el pasado incidentes de elefantes envenenados como resultado de la caza furtiva y del conflicto entre seres humanos y fauna silvestre.
Un laboratorio de la Universidad de Nairobi realizó análisis preliminares en muestras recolectadas de los elefantes, los cuales arrojaron una “posible sustancia tóxica”, mientras que el Químico del Gobierno llevó a cabo más pruebas que dieron negativo para las toxinas examinadas. La autoridad afirmó que ya se realizan análisis adicionales.
“También se llevan a cabo investigaciones ambientales, incluida la evaluación de fuentes de agua y otros posibles contaminantes ambientales dentro de las zonas afectadas, para determinar si los elefantes estuvieron expuestos a una fuente común”, indicó la autoridad en un comunicado.
Las autoridades intentaron tranquilizar a la población, asegurando que no había evidencia de que la afección pueda transmitirse al ser humano.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP