El lunes comenzó el funeral de Juan Francisco Solórzano Foppa, un abogado y exfiscal que fue asesinado el sábado por desconocidos. Según la Policía Nacional Civil, el abogado jugaba fútbol en un campo en compañía de algunos familiares cuando le dispararon. En el ataque también murió otra persona y cinco más resultaron heridas.
El abogado usaba sus redes sociales para hacer análisis personales sobre corrupción, pandillas y narcotráfico y había señalado que instituciones y funcionarios podrían estar involucrados en esos delitos. Era nieto de Alaíde Foppa, una escritora y poeta cofundadora de una revista feminista que vivió durante años exiliada en México y fue desaparecida por el Estado guatemalteco en 1980.
La familia del abogado dijo el domingo en un comunicado que el ataque había sido directo y exigió a las autoridades una investigación pronta, exhaustiva y transparente.
El presidente Bernardo Arévalo también se pronunció sobre el hecho y pidió a la justicia una respuesta rápida. “Quienes creen que el terror puede intimidar al pueblo de Guatemala y al gobierno que dirijo, se equivocan”, indicó el mandatario.
El abogado tenía seguridad estatal debido a que había recibido amenazas.
El ataque fue el último de una ola de violencia que se ha incrementando en el país centroamericano en los últimos meses y que ha dejado decenas de muertos, pese a que las autoridades sostienen que la tasa de homicidios se mantiene estable.
“Lo que devela toda esta situación es que el narco y el crimen tienen una capacidad de control territorial muy fuerte en el país. En las últimas semanas hay un recrudecimiento que busca evidenciar la absoluta carencia del gobierno”, dijo el politólogo Renzo Rosal.
Rosal cree en las últimas semanas se registraron varios hechos de violencia "que develan la fuerza criminal que hay instalada en el país, la capacidad de fuego del crimen, una oleada de intimidación fuerte y... la fuerte crisis de la estrategia de seguridad que el gobierno ha querido intentar poner en práctica”.
FUENTE: AP