Sarkozy, de 71 años, impugna un fallo de septiembre de un tribunal de París que lo declaró culpable de “asociación delictiva”. Fue condenado a cinco años de prisión por su presunta participación en un plan para obtener fondos del gobierno del fallecido líder libio Muamar Gadafi a cambio de favores políticos y diplomáticos.
El veredicto marcó la primera vez que un expresidente de la Francia moderna era condenado a cumplir pena de prisión efectiva. Sarkozy —quien dirigió Francia de 2007 a 2012— comenzó a cumplir su condena antes que una corte de apelaciones de París ordenara su liberación bajo supervisión judicial a la espera del nuevo juicio.
La audiencia de apelación, que está programada para prolongarse hasta el 3 de junio, volverá a examinar todas las pruebas y los testimonios relacionados con Sarkozy y otros nueve coacusados —entre ellos, tres exministros.
En septiembre, los jueces determinaron que Sarkozy y sus colaboradores habían formado una asociación delictiva entre 2005 y 2007 para conseguir dinero de Libia con el fin de respaldar su exitosa candidatura presidencial.
Sarkozy ha negado haber cometido irregularidades y ha sugerido que las acusaciones tenían motivaciones políticas.
Ha afrontado múltiples procesos judiciales desde que dejó el cargo, pero sigue siendo una figura influyente en la política conservadora.
El Tribunal de Casación —la máxima instancia judicial de Francia— ratificó en noviembre su condena por financiación ilegal de la campaña de su intento de reelección de 2012, lo que le exige pasar seis meses bajo arresto domiciliario con una tobillera electrónica, una pena que aún no se ha aplicado.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP