Pero mientras el estratega italiano se enfoca en los próximos cuatro años en el cargo, promete observar de cerca a los jugadores de las divisiones juveniles y al plantel del país en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 para encabezar una reestructuración.
Ancelotti, de 67 años, también manifestó, en una entrevista exclusiva con The Associated Press en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol en Rio de Janeiro, que los pentacampeones del mundo no necesitan copiar a la campeona defensora España ni a la poderosa Francia para ganar un sexto título.
“No necesitamos copiar; necesitamos aprender en qué podemos mejorar”, puntualizó Ancelotti en el museo de la confederación, donde se conserva gran parte de los trofeos de la selección brasileña. “Algunas posiciones están bien cubiertas, tanto en defensa como en ataque. Buscamos mejora y desarrollo entre los mediocampistas. Y los Juegos Olímpicos podrían ser un momento crucial" para encontrar jugadores.
Ancelotti, quien regresó a Brasil el domingo, ha escuchado mucho sobre el partido por la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Tokio desde que llegó. Hace cinco años, Brasil venció a España 2-1 para defender su título.
Ocho de los jugadores españoles de ese partido, además del entrenador Luis de La Fuente, ahora son campeones del mundo, pero Brasil solo llevó al mediocampista Bruno Guimaraes y al delantero Matheus Cunha al Mundial de 2026.
“Estamos en contacto con los entrenadores de las selecciones Sub15, Sub17 y Sub20 para identificar talento y seguir su progreso, asegurándonos de que estén preparados para el próximo Mundial", explicó Ancelotti. "Hace cuatro años, Rayan jugaba en la Sub17. Es vital mirar ahora el desarrollo juvenil para que en 2030 tengamos otra generación de jugadores progresando como él”.
Pocos aficionados brasileños serían tan pacientes. A menudo esperan que las estrellas respondan y que los jugadores tengan papeles protagónicos dondequiera que jueguen.
Pero Ancelotti dice que el esquema que planea es distinto.
“En este momento, el fútbol no necesita una sola estrella; necesitamos reforzar el concepto de equipo", indicó Ancelotti. "Brasil no tiene ahora mismo un único punto de referencia, y no lo necesita. Tenemos muchos grandes jugadores. El objetivo es construir un equipo fuerte y cohesionado”.
Nuevo camino para Brasil comienza en septiembre Tres amistosos, dos contra Australia en septiembre y uno contra India en octubre, marcarán el inicio del nuevo ciclo del primer entrenador extranjero a tiempo completo en la historia de Brasil.
Sabe que la presión se mantendrá hasta la edición 2028 de la Copa América. Ancelotti dice que una combinación de jugadores que lleguen al torneo continental y otros más jóvenes que vayan a Los Ángeles podría conformar la lista para el Mundial de 2030.
El delantero Neymar, quien integró el plantel de Ancelotti para el torneo de este verano pese a serias dudas sobre su estado físico, no está en los planes del entrenador de cara al futuro.
La estrella de 34 años repitió a inicios de esta semana que pensaba que su etapa en la selección había terminado.
“Eso es parte de la trayectoria natural de un gran talento como Neymar. Es como ocurre con otros que cierran una etapa importante con la selección", comentó Ancelotti. "Pasamos poco tiempo juntos, pero sólo tengo cosas buenas que decir. Fue serio, profesional, ayudó en todo lo que pudo. Es una lástima que tuviera esta lesión que no le permitió estar al 100% desde el primer partido”.
Ancelotti dijo que su decisión de dirigir a Brasil hasta 2030 y rechazar una oferta de la federación italiana de fútbol para asumir el mismo cargo en la misma selección en la que jugó “no tiene nada que ver con contratos, tiene que ver con compromiso”.
Directivos del fútbol italiano dijeron que el entrenador de Brasil estaba entre los considerados para el puesto, que finalmente fue —una vez más— para Roberto Mancini.
“La Confederación Brasileña de Fútbol siempre me ha respaldado, especialmente después de la derrota ante Noruega", expresó el técnico en un portugués cada vez mejor —que ha aprendido con una profesora y también con una aplicación de idiomas. "El compromiso que tengo se debe a la acogida que tuve aquí este año”.
Ancelotti tiene la experiencia de haber perdido una final de Mundial con Italia —ante Brasil— en una tanda de penales en 1994, cuando era asistente técnico de la Azzurra.
Pero dice que esta duele más, aunque también le abre la perspectiva hacia 2030.
“Es un momento difícil para digerir esta derrota. Estaba acostumbrado a las derrotas en clubes porque puedes buscar revancha rápidamente", explicó. "Ahora tengo que esperar. A veces pienso en la derrota más de lo habitual. Hay que tener la fortaleza de tener un ojo en el pasado y otro en el futuro. Cada día que pasa estoy pensando más en el futuro que en el pasado”.
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FUENTE: AP