ver más
El Cangrejo

"DÍAZ-CANEL FUERA": exigencia de EEUU habría frenado conversaciones de Marco Rubio con "El Cangrejo"

The Atlantic revela nuevos detalles de los contactos con Raúl Guillermo Rodríguez Castro y señala la salida de Díaz-Canel como un punto de fricción clave

“Díaz-Canel fuera”: exigencia de EEUU habría frenado conversaciones de Rubio con “El Cangrejo”

Una exigencia de Washington para apartar a Miguel Díaz-Canel del poder habría sido uno de los principales obstáculos en los contactos mantenidos durante 2026 entre Estados Unidos y figuras del círculo de Raúl Castro, según nuevos detalles publicados este lunes por The Atlantic.

El reportaje, titulado Waiting on Marco, analiza cómo las enormes expectativas de un cambio político en Cuba tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela terminaron chocando con la complejidad de unas conversaciones que no consiguieron producir el desenlace esperado por buena parte del exilio cubano.

En el centro de esos contactos aparece nuevamente Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como “El Cangrejo”, quien durante este año emergió como un interlocutor del núcleo de poder cubano ante funcionarios estadounidenses.

La cuestión fundamental era qué cambios estaba dispuesto a aceptar el régimen.

Y uno de los puntos planteados por Washington era especialmente delicado:

la salida de Díaz-Canel.

Washington habría puesto sobre la mesa la salida de Díaz-Canel

La posibilidad de apartar al gobernante cubano ya había circulado desde los primeros meses del año como parte de las discusiones sobre una eventual transición.

Los contactos secretos entre representantes estadounidenses y Raúl Guillermo Rodríguez Castro comenzaron a trascender públicamente en febrero.

“El Cangrejo”, nieto y durante años guardaespaldas de Raúl Castro, viajó a San Cristóbal y Nieves durante una cumbre de la Comunidad del Caribe y mantuvo contactos con el entorno del secretario de Estado Marco Rubio.

Univision reportó entonces que, durante esos intercambios, Rubio habría transmitido la posición de que el régimen cubano no podía continuar gobernando de la misma manera.

Ahora, el nuevo reportaje de The Atlantic coloca esos contactos dentro de una historia más amplia: nueve meses después de que un cambio de régimen en Cuba pareciera inminente para sectores del exilio, las negociaciones están estancadas y las expectativas se han enfriado.

¿Quién es “El Cangrejo”?

Raúl Guillermo Rodríguez Castro pertenece directamente al núcleo familiar de poder de los Castro.

Es hijo de Déborah Castro Espín y del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien dirigió durante años GAESA, el poderoso conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas.

Su abuelo es Raúl Castro.

Durante décadas, Rodríguez Castro fue conocido fundamentalmente por su papel como guardaespaldas de su abuelo.

Pero durante 2026 comenzó a aparecer en un papel mucho más político.

El País informó que participó en diferentes contactos entre La Habana y Washington y lo describió como una figura presente en las conversaciones que comenzaron a desarrollarse durante los primeros meses del año.

Díaz-Canel terminó admitiendo que existían conversaciones

Durante semanas, La Habana evitó confirmar públicamente esos contactos.

La situación cambió el 13 de marzo.

Ese día, Díaz-Canel reconoció públicamente que se habían producido intercambios con Estados Unidos y afirmó que estaban dirigidos a buscar soluciones mediante el diálogo a las diferencias entre ambos países.

La confirmación resultó particularmente significativa porque Raúl Guillermo Rodríguez Castro apareció entonces en imágenes oficiales junto a la cúpula del régimen.

Su presencia reforzó las versiones que lo situaban como uno de los canales utilizados por el círculo de Raúl Castro para comunicarse con Washington.

El problema no era solamente sacar a Díaz-Canel

La cuestión más complicada siempre estuvo en determinar qué ocurriría después.

Apartar a Díaz-Canel no necesariamente significaría desmontar todo el sistema político instaurado después de 1959.

Durante los primeros meses del año surgieron diferentes escenarios sobre una eventual sucesión.

Entre los nombres mencionados aparecieron precisamente:

Raúl Guillermo Rodríguez Castro

y

Óscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.

La hipótesis contemplada por algunos analistas era una reorganización de la cúpula acompañada de reformas económicas.

Pero para buena parte del exilio cubano, simplemente sustituir a Díaz-Canel manteniendo intacta la estructura política del régimen sería insuficiente.

¿Cambio de gobernante o cambio de sistema?

Esa diferencia sigue siendo fundamental.

Washington ha endurecido progresivamente su posición pública.

El secretario de Estado Marco Rubio ha defendido que Cuba necesita simultáneamente:

libertad política,

libertad económica

y un proceso de transición.

El gobierno cubano, en cambio, acaba de reiterar que no está dispuesto a negociar con Estados Unidos su ordenamiento político interno.

El viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío fue explícito este fin de semana al afirmar que La Habana puede hablar con Washington sobre migración, comercio o seguridad, pero no sobre su sistema político.

Las dos posiciones dejan un margen extremadamente reducido para un acuerdo de fondo.

La caída de Maduro disparó las expectativas en Miami

El reportaje de The Atlantic reconstruye además el ambiente que se vivió en el exilio cubano después de la operación estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro a comienzos de enero.

La caída del gobernante venezolano generó la percepción de que Cuba podía convertirse en el siguiente gran objetivo de la administración Trump.

En Miami comenzaron incluso a organizarse iniciativas y proyectos pensando en una eventual Cuba poscomunista.

Empresarios, activistas y dirigentes del exilio comenzaron a discutir cómo podría funcionar una futura transición económica y política.

La figura central de aquellas expectativas era Marco Rubio.

“Waiting on Marco”: el exilio sigue esperando

El título elegido por The Atlantic resulta revelador:

“Waiting on Marco” —“Esperando a Marco”—.

El reportaje describe cómo Rubio continúa siendo para numerosos cubanoamericanos la figura con mayor capacidad para influir sobre la política de Washington hacia La Habana.

Pero nueve meses después, el cambio esperado todavía no se ha producido.

Las conversaciones se estancaron, la administración Trump tuvo que enfrentar otros conflictos internacionales y el tono de Rubio se volvió más cauteloso respecto de los plazos de una transformación cubana.

Eso no significa que Washington haya abandonado su objetivo de presionar por cambios.

Pero sí evidencia que transformar Cuba resulta mucho más complejo de lo que algunos anticiparon después de Venezuela.

Trump mantiene la presión, pero prioriza un acuerdo

El propio presidente Donald Trump ha enviado mensajes aparentemente contrapuestos durante los últimos meses.

Por un lado, calificó a Cuba ante Naciones Unidas como un “Estado absolutamente fallido” y afirmó que el sistema terminará cayendo.

Por otro, cuando fue interrogado sobre una eventual acción militar, señaló que prefiere alcanzar un acuerdo.

Esa combinación —presión económica, amenazas de nuevas sanciones, contactos diplomáticos y mantenimiento de opciones de seguridad— define actualmente la estrategia estadounidense.

“El Cangrejo” permanece como una pieza clave

El papel de Raúl Guillermo Rodríguez Castro resulta especialmente significativo porque no ocupa la Presidencia, el Ministerio de Relaciones Exteriores ni otro cargo tradicionalmente encargado de conducir negociaciones internacionales.

Su importancia proviene de otro lugar:

su acceso directo a Raúl Castro y al núcleo histórico del poder.

Eso ayuda a explicar por qué Washington habría considerado útil mantener contactos con él.

Para algunos analistas, “El Cangrejo” funciona fundamentalmente como emisario de su abuelo y no como un negociador independiente.

Pero su aparición en las conversaciones confirma que, incluso después de dejar formalmente los principales cargos del Estado, Raúl Castro continúa siendo una figura fundamental para entender las decisiones estratégicas de La Habana.

El dilema de Washington: quién viene después

La salida de Díaz-Canel abriría inmediatamente una pregunta mucho más complicada:

¿Quién gobernaría Cuba después?

Un reemplazo dentro de la misma estructura podría permitir reformas económicas sin producir una transición democrática.

Un cambio más profundo implicaría discutir elecciones, pluralismo político, presos políticos, derechos civiles, propiedad privada y el futuro del Partido Comunista.

Precisamente ahí aparece el principal choque entre Washington y La Habana.

Estados Unidos exige transformaciones que el régimen considera asuntos internos no negociables.

Las conversaciones chocan con una línea roja

El nuevo reporte ayuda a entender por qué meses de contactos no han producido todavía un acuerdo político significativo.

Washington quiere cambios estructurales.

La Habana busca preservar la continuidad del sistema.

Y la salida de Díaz-Canel habría aparecido como uno de los primeros grandes puntos de conflicto.

Por eso, la frase que resume el choque puede reducirse a tres palabras:

“Díaz-Canel fuera”.

Pero incluso si esa exigencia llegara a concretarse, la pregunta verdaderamente decisiva seguiría abierta:

¿sería el comienzo de una transición democrática o simplemente un cambio de rostro dentro del mismo sistema?

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter

Notas relacionadas

Dejá tu comentario