Los aliados de EEUU en el Pérsico apoyan la guerra en distintos grados Aunque los líderes regionales respaldan en términos generales los empeños de Estados Unidos, un diplomático del golfo Pérsico describió que hay cierta división, y que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos encabezan las exhortaciones a incrementar la presión militar sobre Teherán.
Los EAU se han convertido quizá en el país más belicista del Pérsico, y están presionando con fuerza para que Trump ordene una invasión terrestre, señaló el diplomático. Kuwait y Baréin también favorecen esa opción. Los EAU, que han sufrido más de 2.300 ataques con misiles y drones por parte de Irán, se han irritado aún más a medida que la guerra se prolonga y las ofensivas que reciben amenazan con empañar su imagen de ser un centro seguro, impecable y adinerado del comercio y el turismo en Oriente Medio.
Omán y Qatar, que históricamente han desempeñado el papel de intermediarios entre el Irán aislado económicamente durante largo tiempo y Occidente, prefieren una solución diplomática.
El diplomático indicó que Arabia Saudí ha sostenido ante Estados Unidos que poner fin a la guerra ahora no producirá un “buen acuerdo”, uno que garantice la seguridad de los vecinos árabes de Irán.
Los saudíes dicen que un eventual acuerdo para poner fin a la guerra debe neutralizar el programa nuclear de Irán, destruir sus capacidades de misiles balísticos, poner fin al apoyo de Teherán a grupos aliados y, además, garantizar que la República Islámica no pueda cerrar el estrecho de Ormuz en el futuro, como ha ocurrido durante el conflicto. Antes de la guerra, aproximadamente el 20% del petróleo mundial pasaba por esa vía marítima.
Lograr esos objetivos requeriría un giro drástico por parte de la teocracia que ha estado al mando del país desde la Revolución Islámica de 1979, o su salida del poder.
Por su parte, altos funcionarios emiratíes se han vuelto más directos en su retórica hacia Irán.
“Un régimen iraní que lanza misiles balísticos contra hogares, convierte el comercio global en un arma y apoya a grupos aliados ya no es una característica aceptable del panorama regional”, escribió Noura Al Kaabi, ministra de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, en una columna publicada el lunes por el periódico The National, el cual es redactado en inglés y vinculado al Estado. “Queremos una garantía de que esto no volverá a ocurrir jamás”.
La Casa Blanca declinó hacer comentarios para este despacho sobre las deliberaciones con los aliados del golfo Pérsico. Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, subrayó el lunes que Estados Unidos y sus aliados árabes del Pérsico coinciden en su punto de vista con respecto a Irán.
“Son fanáticos religiosos a los que nunca se les debe permitir poseer un arma nuclear, porque tienen una visión apocalíptica del futuro”, declaró Rubio sobre el gobierno iraní en una presentación en el programa “Good Morning America”, de la cadena ABC. “Y, por cierto, todos sus vecinos saben eso, razón por la cual todos sus vecinos han respaldado los esfuerzos que estamos realizando”.
El príncipe heredero saudí insta a Estados Unidos a no aflojar El príncipe heredero Mohamed bin Salman, líder de facto del reino, ha dicho a funcionarios de la Casa Blanca que debilitar aún más las capacidades militares de Irán y su liderazgo clerical sirve al interés de largo plazo de la región del golfo Pérsico y más allá, según una persona al tanto de las conversaciones.
Aun así, los saudíes son conscientes de que cuanto más se prolongue el conflicto, más oportunidades tendrá Irán de llevar a cabo ataques contra la infraestructura energética del reino, el corazón de su economía rica en petróleo.
Un funcionario del gobierno saudí recalcó que el reino, en última instancia, quiere ver una solución política a la crisis, pero que su prioridad inmediata sigue siendo proteger a su población y su infraestructura crucial.
En días recientes, Trump ha procurado destacar que la mayoría de los países del golfo Pérsico se han mantenido en perfecta sintonía con su gobierno mientras Estados Unidos lleva adelante la guerra, y ha puesto de relieve cómo se han unido en plena crisis, al tiempo que critica a los aliados de la OTAN por no sumarse a Washington en la lucha.
El viernes colmó de elogios a Baréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí y los EAU por mostrar “valentía” a medida que se desarrollaba la guerra.
Durante un evento en Miami patrocinado por el fondo soberano saudí, el presidente se deshizo especialmente en elogios hacia el príncipe heredero saudí, al que calificó de “guerrero” y de “un hombre fantástico”.
Trump también aludió a que los países del Pérsico se mostraron reticentes ante su decisión y la del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de iniciar la guerra, pero que desde entonces los han apoyado.
“No pensaban que esto iba a pasar; nadie lo pensaba”, expresó Trump, en referencia a que el gobierno iraní lanzó una amplia ofensiva de represalia a otros países del golfo. “Y se volvieron contra ellos y realmente se alinearon con mucha solidez. Y estaban con nosotros, pero no de forma indirecta. Estaban con nosotros”.
¿Se sumarán los aliados del golfo Pérsico a la lucha? Trump aún no ha pedido a las naciones del golfo Pérsico que participen en operaciones ofensivas.
Un factor puede ser que el gobierno haya calculado que no valen la pena las complicaciones que conlleva saturar los cielos con fuerzas militares adicionales más allá de las de Israel.
Tres cazas estadounidenses fueron derribados por error por fuego amigo kuwaití en los primeros días del conflicto, en medio de un asalto aéreo iraní. Los seis tripulantes se eyectaron de los F-15E Strike Eagle y salvaron su vida.
Y seis militares estadounidenses murieron el 12 de marzo, cuando su avión cisterna KC-135 se estrelló en el oeste de Irak.
Otro factor es que sólo los EAU y Baréin están entre los Estados del Pérsico que tienen relaciones diplomáticas formales con Israel, lo que añade una capa de complejidad a sus cálculos, señala Yasmine Farouk, directora del proyecto sobre el golfo Pérsico y la península arábiga del International Crisis Group, un organismo sin fines de lucro que trabaja para prevenir y solucionar conflictos.
Pero Irán ha advertido que atacará infraestructura crucial de sus vecinos, incluidas plantas desalinizadoras utilizadas para proporcionar agua potable a la región, si Trump cumple su amenaza de atacar las centrales eléctricas iraníes en caso de que el país no abra el estrecho de Ormuz antes del 6 de abril.
“La ausencia de un objetivo claro, la ausencia de la confianza en que Estados Unidos realmente va a llegar hasta el final y terminar el trabajo… está haciendo que algunos de ellos se muestren reticentes”, expresó Farouk. “Pero si se produce un suceso grave o con muchas víctimas en uno de esos países, entonces estaría justificado que se vuelvan beligerantes”.
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Magdy informó desde El Cairo y Mednick desde Jerusalén. Los periodistas de la AP Darlene Superville, a bordo del Air Force One, y Josef Federman, en Jerusalén, contribuyeron con información.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP