“Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada”, aseguró en la conferencia de prensa posterior al encuentro el seleccionador Marcelo Bielsa, cuyo contrato estaba vigente hasta que concluyera su participación en el Mundial.
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SUSCRIBITECIUDAD DE MÉXICO (AP) — El naufragio de Uruguay ante España firmó su peor desempeño en un Mundial desde 2002, cuando los sudamericanos igualmente concluyeron la fase de grupos sin lograr una sola victoria. Al paupérrimo desempeño este año se sumaron las tensiones entre jugadores y cuerpo técnico que, una vez más, han eclipsado al fútbol.
“Lo que yo le dejo al fútbol uruguayo es nada”, aseguró en la conferencia de prensa posterior al encuentro el seleccionador Marcelo Bielsa, cuyo contrato estaba vigente hasta que concluyera su participación en el Mundial.
El final llegó seguramente antes de lo previsto.
“Cualquier tipo de aporte que pueda hacer un entrenador al fútbol de un país, en este caso, después de tres años, nunca se instala si no se consiguen resultados”, completó el estratega argentino.
Agregó que "el cuarto puesto en las eliminatorias no tuvo un valor, y un tercer puesto en la Copa América no tuvo un valor. Y, obviamente, esta actuación no necesito definirla”.
La llegada del “Loco” Bielsa al banquillo charrúa en 2023 fue recibida con entusiasmo e ilusión. Su estilo combativo, marcado por la alta intensidad física, y su meticulosidad en el estudio de los rivales parecían ser la inyección de ánimo necesaria a un equipo que soñaba con rescatar los vibrantes momentos vividos en su Belle Époque.
Tres años después, el barco se hundió a poco de haber zarpado.
Considerada una de las mejores selecciones del continente americano, Uruguay vuelve a casa con el orgullo herido de ser la única selección sudamericana que no se clasificó a la siguiente ronda. En el 19no puesto del ranking de la FIFA, es además el equipo mejor ubicado entre los que han quedado eliminados hasta ahora.
En la antesala del partido más importante de la Celeste, la víspera ante España, el malestar entre jugadores y técnico ocupó las portadas de periódicos y causó revuelo en las redes sociales. Los medios locales filtraron detalles de una tensa reunión entre Bielsa y algunos de los estandartes del equipo, incluidos jugadores como el capitán Federico Valverde y los volantes Manuel Ugarte y Rodrigo Bentancur.
En la conversación, que terminó de forma abrupta, se quejaron de la intensidad de los entrenamientos y alegaron que varios salieron tocados o incluso lesionados de ellos, algo de lo que el propio entrenador ya se había responsabilizado hace unos días.
La animosidad en la cancha para un duelo de vida o muerte se hizo evidente.
Desde el inicio, Uruguay mostró una dureza extrema que fue criticada por el conjunto español. Aunque solamente Agustín Canobbio recibió una tarjeta roja, prácticamente todo el cuadro asestó duros golpes a fin de cortar el juego de los europeos a base de faltas. El saldo fue de al menos dos jugadores lesionados, Yeremy Pino y Nico Williams, para La Roja, cuya gravedad aún se desconoce.
Para el lado uruguayo, la factura fue un vestuario fragmentado, la temprana vuelta a casa y una humillación plasmadas en primeras planas mundiales, que exigirá tiempo para recuperarse.
"Hay que hacer mucha autocritica, corregir muchas cosas adentro”, sentenció Canobbio.
Valverde no escondió su enfado al ser sustituido a los 56 minutos, cuando salió sin saludar a Bielsa y se tapó el rostro con la casaca.
La debacle mundialista fue el último capítulo de un largo historial de tensiones iniciado en la Copa América de Estados Unidos 2024 y que se hizo público tras las molestias expresadas por diversos jugadores, entre ellos Valverde y el histórico Luis Suárez, que criticaron la forma de actuar y relacionarse del argentino.
Lo que pretendía convertirse en un rescate de los tiempos dorados del fútbol uruguayo, donde perdura la memoria de las conquistas de dos estrellas mundialistas, 1930 y 1950, más las medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928, terminó con una vergüenza generalizada.
Por segunda edición consecutiva, la Celeste vuelve a casa tras una precoz eliminación en la fase de grupos, repitiendo el desastre de su campaña en Qatar 2022.
Entre los adjetivos de la prensa para definir la actuación de Uruguay figuran “fracaso mundial”, "golpe durísimo", “decepción de Sudamérica” o “desastre”.
Pero nadie fue tan criticado como el portero Fernando Muslera, un histórico de la selección charrúa. El arquero entró en la cancha ante España luciendo el parche de leyenda concedido por la FIFA para celebrar su participación en cinco Copas del Mundo.
Pero una noche que debería ser de gloria derivó en un desgarrador desenlace.
Tras haber fallado en otros dos partidos clave, Muslera se convirtió en el portero con más errores que han terminado en gol en Mundiales desde 1966. La víspera, su colosal equívoco ante España le costó a Uruguay la eliminación.
El guardameta de 40 años fue el único jugador en salir a zona mixta tras el desplome en Guadalajara y, ante las cámaras, pidió perdón a toda una nación.
“Nunca fui de esconderme, siempre fui de dar la cara”, dijo a los periodistas. "Nunca imaginé estar sufriendo tanto por este deporte, más con todo el trabajo que hice y cómo me preparé”.
Y agregó: "Les pedí disculpas a ellos y le pido disculpas a todo el pueblo uruguayo, aunque no alcance con eso”, en referencia a sus compañeros y a los hinchas.
Cobertura de la Copa del Mundo de AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa
FUENTE: AP

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