La orden se constituye como una larga lista de propuestas de corrección, muchas de las cuales eran impulsadas por legisladores y líderes universitarios desde que la aprobación de un acuerdo de 2.800 millones de dólares cambió el panorama de algunos deportes que antes practicaban estudiantes puramente amateurs.
Entre las partes destacadas de la orden figuró un exhorto a establecer “límites de elegibilidad claros, coherentes y justos, incluido un período de participación de cinco años”, un elemento que podría ayudar a frenar las decenas de demandas que la NCAA ha enfrentado últimamente.
La NCAA es la organización rectora de los deportes colegiales en Estados Unidos.
Asimismo, la orden pide “reglas de transferencia estructuradas”, pero no ofreció detalles para un sistema que permita a los jugadores moverse libremente, a veces a mitad de temporada, lo que añade incertidumbre a la conformación de plantillas que muchos consideran insostenible.