Con la cumbre, el presidente republicano buscó dirigir la atención hacia el hemisferio occidental, al menos momentáneamente. Ha prometido reafirmar el dominio de Estados Unidos en la región y frenar lo que considera años de avance económico chino en el patio trasero de Estados Unidos.
El presidente también dijo que Estados Unidos centrará su atención en Cuba después de la guerra con Irán y sugirió que su administración llegaría a un acuerdo con La Habana, subrayando la postura cada vez más agresiva de Washington contra el gobierno comunista de la isla. “Pronto llegará un gran cambio a Cuba”, afirmó, y añadió que “están prácticamente al final del camino”.
Funcionarios cubanos han dicho en varias ocasiones que estaban abiertos al diálogo con Estados Unidos siempre que se basara en el respeto a la soberanía cubana, pero nunca han confirmado que se estuvieran llevando a cabo conversaciones de ese tipo.
Quiénes asistieron Los líderes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago se reunieron con el presidente republicano en Trump National Doral Miami, un complejo de golf donde también tiene previsto albergar la cumbre del Grupo de los 20 en los próximos meses.
La idea de una cumbre de conservadores afines de todo el hemisferio surgió de las cenizas de lo que iba a ser la 10ma edición de la Cumbre de las Américas, cancelada durante el despliegue militar de Estados Unidos frente a la costa de Venezuela el año pasado.
República Dominicana, país anfitrión, presionado por la Casa Blanca, impidió la asistencia de Cuba, Nicaragua y Venezuela al encuentro regional. Pero después de que líderes de izquierda en Colombia y México amenazaran con retirarse en protesta —y sin un compromiso de Trump de asistir—, el presidente dominicano, Luis Abinader, decidió a última hora posponer el evento, aludiendo a “profundas diferencias” en la región.
El nombre “Escudo de las Américas” pretende reflejar la visión de Trump de una política exterior de “Estados Unidos primero” hacia la región, que aprovecha recursos militares y de inteligencia estadounidenses no vistos en el área desde el fin de la Guerra Fría.
Con ese objetivo, Ecuador y Estados Unidos realizaron esta semana operaciones militares contra grupos de crimen organizado en el país sudamericano.
Durante la operación, fuerzas de seguridad ecuatorianas y estadounidenses atacaron el viernes un refugio perteneciente al grupo armado ilegal colombiano Comandos de la Frontera en la Amazonía ecuatoriana, informaron las autoridades.
Según un video publicado en redes sociales por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, el campamento servía como zona de descanso para el líder del grupo, conocido como “Mono Tole”, así como para dar “entrenamiento de narcoterroristas”.
“Los encontraremos donde sea que se escondan, ahí estaremos. Nuestras fronteras no serán las bases del narcotráfico”, declaró Noboa, y agregó que esta “lucha en conjunto es solo el principio”.
Llamó la atención la ausencia en la cumbre de las dos potencias dominantes de la región —Brasil y México—, así como de Colombia, que durante mucho tiempo fue el pilar de la estrategia antidrogas de Estados Unidos en la región.
Trump se quejó de que México es el “epicentro de la violencia de los cárteles”, donde los capos de la droga “orquestan gran parte del derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio”.
“Los cárteles controlan México”, afirmó Trump. “No podemos permitir eso. Demasiado cerca de nosotros. Demasiado cerca de ustedes”.
El desafío de China Trump no mencionó la insistencia de su administración en que contrarrestar la influencia china en el hemisferio es una prioridad máxima en su segundo mandato.
Su estrategia de seguridad nacional promueve el “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe del siglo XIX, que buscaba prohibir incursiones europeas en las Américas, al apuntar contra proyectos de infraestructura, cooperación militar e inversión en las industrias de recursos de la región por parte de China.
La primera demostración del enfoque más enérgico fue la presión de Trump sobre Panamá para que se retirara de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y revisara contratos portuarios de largo plazo en manos de una empresa con sede en Hong Kong, en medio de las amenazas de Estados Unidos de retomar el Canal de Panamá.
Más recientemente, la captura de Maduro por parte de Estados Unidos y la promesa de Trump de “gobernar” Venezuela amenazan con interrumpir los envíos de petróleo a China —el mayor comprador de crudo venezolano antes de la incursión— y con incorporar a la órbita de Washington a uno de los aliados más cercanos de Beijing en la región. Trump tiene previsto viajar a Beijing a finales de este mes para reunirse con el presidente chino Xi Jinping.
Para muchos países, la diplomacia china centrada en el comercio llena un vacío financiero crítico en una región con grandes desafíos de desarrollo, que van desde la reducción de la pobreza hasta los cuellos de botella en infraestructura. En contraste, Trump ha recortado la ayuda exterior a la región mientras recompensa a los países que se alinean con su ofensiva contra la inmigración, una política ampliamente impopular en todo el hemisferio.
“Estados Unidos le ofrece a la región aranceles, deportaciones y militarización, mientras que China ofrece comercio e inversión”, señaló Kevin Gallagher, director del Global Development Policy Center de la Universidad de Boston, quien ha escrito extensamente sobre la diplomacia económica de China en las Américas. “A los líderes de la región les convendría mantenerse neutrales y cubrirse, de modo que puedan aprovechar la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China en su propio beneficio”.
El secretario de Estado Marco Rubio recibió a los líderes para un almuerzo de trabajo cuando Trump partió al evento en Delaware. El almuerzo dio a Kristi Noem, a quien Trump despidió el jueves como secretaria de Seguridad, la oportunidad de debutar en su nueva función de enviada especial para el “Escudo de las Américas”.
“Queremos que Nuestro hemisferio sea más seguro, más soberano, y más próspero” dijo Noem a los líderes.
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Durkin Richer informó desde Washington. La periodista de The Associated Press Gabriela Molina, en Quito, Ecuador, contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP