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No solo la gente sufre el calor: qué hacer si ve animales salvajes afectados por altas temperaturas

Mientras Europa se abrasa bajo un calor extremo, las personas no son las únicas afectadas por las altas temperaturas y la humedad. Las aves y otros animales salvajes también corren peligro.

Las aves, en particular, son fundamentales para los ecosistemas de todo el mundo, ya que prestan servicios como la polinización de las flores, el control natural de plagas, la dispersión de semillas e incluso actúan como sistemas de alerta temprana.

Los expertos señalan que hay formas de actuar si se ve un pájaro en apuros por el calor, y cómo reaccionar ante otros animales salvajes. Esto es lo que hay que saber.

Las aves son muy diversas y, a menudo, están bien adaptadas para afrontar periodos prolongados de calor, explicó David Bird, profesor emérito de biología de fauna silvestre en la Universidad McGill.

Además, tienen una temperatura corporal más alta que los mamíferos, con algunas aves rondando los 38 grados Celsius (100º Fahrenheit) o incluso algo más.

Pueden ajustar sus plumas de ciertas maneras o aumentar el flujo de aire a través de una compleja serie de sacos aéreos para ayudar a mantenerse frescas. También se adaptan al calor mediante su comportamiento.

Pero los pájaros tienen un umbral máximo de calor que pueden soportar, igual que los humanos, apuntó Aimee Van Tatenhove, investigadora posdoctoral del Laboratorio de Ornitología de Cornell.

“Este nivel varía según la especie y, como se puede imaginar, las especies que viven más cerca de los polos suelen ser mucho más susceptibles al calor que las que viven más cerca del ecuador”, afirmó Van Tatenhove. “Un calor intenso y prolongado como el que está experimentando Europa ahora probablemente esté llevando a muchas especies al límite de su tolerancia al calor, poniéndolas en riesgo de sufrir enfermedades por calor o morir”.

Las aves no sudan como los humanos y algunos otros mamíferos, pero tienen otras formas naturales de combatir el calor, según los expertos.

Algunas especies, como las aves de jardín, “boquean”, abriendo el pico y jadeando, no muy distinto a un perro. Otras mueven la piel de la bolsa que tienen en el cuello para refrescarse, un comportamiento que se conoce como “aleteo gular”.

Además, suelen buscar la sombra y se meten en bebederos para pájaros, fuentes y estanques poco profundos para bajar su temperatura corporal.

Es difícil proteger por completo a los pájaros que también están padeciendo la ola de calor en curso, pero los expertos ofrecen algunos consejos.

En el corto plazo, se pueden colocar fuentes de agua poco profundas —en lugares seguros, lejos de peligros como depredadores—, aunque advierten que es importante mantenerlas limpias.

Además, se pueden llenar comederos, proporcionando una fuente de alimento fácil para las aves que quizá estén evitando buscar su próxima comida bajo el sol abrasador. Las poblaciones de insectos también se han reducido de forma drástica, en parte debido al cambio climático y la contaminación, lo que afecta a una importante fuente natural de alimento para los pájaros.

A largo plazo, quienes puedan hacerlo pueden crear zonas de sombra en su patio, incluyendo vegetación en capas como arbustos pequeños y árboles más altos, apuntó Bird.

Si esos enfoques pasivos no son posibles, quizá sea mejor dejarlas tranquilas, sostuvo Jack Kottwitz, profesor asistente en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Michigan. “Estas aves saben mejor que nosotros qué les resulta más cómodo”.

Las aves suelen buscar temperaturas más frescas, encontrando lugares más bajos para posarse o incluso ventiladores.

En cuanto a otros animales salvajes, los expertos dicen que quizá tampoco sea la mejor opción intentar intervenir dándoles comida o agua o tratando de llevarlos a espacios interiores.

Los expertos locales en fauna salvaje son el mejor recurso con el que contactar si se encuentra un animal enfermo o herido, ya que las señales de estrés extremo por calor también pueden parecerse a las de enfermedades que pueden parecer estos animales. Los expertos saben mejor cómo ayudar y brindarles los cuidados necesarios.

“Lo mejor para la fauna salvaje es dejar que sea salvaje”, manifestó Lisa Duke, administradora de los terrenos del santuario W.K. Kellogg Bird Sanctuary, también afiliado a la Universidad Estatal de Michigan. “Saben qué hacer con sus cuerpos”.

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Alexa St. John es reportera de clima de The Associated Press. Sígala en X: @alexa_stjohn. Puede contactarla en ast.john@ap.org.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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