En declaraciones a reporteros al margen de una reunión de emergencia de la Asamblea General de Naciones Unidas por el conflicto entre Israel y el grupo insurgente islamista que gobierna la Franja de Gaza, Hamas, Riad Al-Malki reconoció que aunque la tregua es algo bueno, no aborda “el problema fundamental" que originó la violencia.
Éste es Jerusalén, añadió señalando la “profanación” por parte de soldados y colonos israelíes de la mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del islam, y del desalojo de palestinos de sus casas en distintos vecindarios de la ciudad, incluyendo Sheikh Jarra.
Israel capturó Jerusalén Este, junto con Cisjordania y Gaza — tierras que los palestinos quieren para su futuro estado — en la Guerra de los Seis días en 1967. Israel se anexionó la parte oriental de Jerusalén en un movimiento no reconocido por la comunidad internacional y considera que toda la ciudad es su capital. Los palestinos ven la zona, donde están los principales lugares sagrados para judíos, cristianos y musulmanes, como su capital. Su futuro está en el centro del conflicto palestino-israelí y ha provocado graves oleadas de violencia en el pasado.
Al-Malki acusó a Israel de intentar borrar el carácter multicultural y multiconfesional de la ciudad y señaló: “Nos oponemos a eso, lo rechazamos, y seguiremos trabajando para evitar que suceda".
La normalización de las relaciones entre Israel y algunas naciones árabes como Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, no elimina las cuestiones sobre el futuro de Jerusalén y de un estado palestino, agregó.
“Al contrario, hoy vemos que el asunto de Palestina y la cuestión palestina, el asunto de Jerusalén y la ocupación de Jerusalén, es el más importante para todos los musulmanes y árabes del mundo por igual", afirmó Al-Malki.
“Queremos que el pueblo palestino sea libre y viva en su propio estado palestino independiente con Jerusalén Este como su capital", añadió.
Las últimas conversaciones directas entre Israel y los palestinos ocurrieron en 2014. Los palestinos rompieron relaciones con el gobierno del expresidente de Estados Unidos Donald Trump en diciembre de 2017, cuando Washington reconoció a Jerusalén como la capital israelí.
FUENTE: Associated Press