La prensa francesa dijo que participaron apenas 1.000 personas en dos marchas en la capital, mucho menos de lo esperado, mientras que en su inicio el movimiento lograba reunir a decenas de miles.
La policía dijo que interrogó a más de 200 personas y detuvo unas 25 en choques en los que lanzó gases lacrimógenos. El ministro del Interior, Gerald Darmanin, expresó en un tuit su “apoyo a las autoridades que frenan a los alborotadores violentos”.
Las autoridades parisinas vedaron las marchas en la zona de Champs-Elysées y cerraron estaciones del metro en la célebre avenida.
El movimiento de los chalecos amarillos comenzó a fines de 2018 en protesta contra un aumento de impuestos que se decía afectaba a los más pobres. Caracterizado por los chalecos fluorescentes que los conductores están obligados a llevar en sus autos, dio lugar a una serie de protestas semanales que dejaron como saldo varios muertos y cientos de heridos.
