Seúl considera que el acuerdo militar es un paso importante para crear confianza y que ayudará a estabilizar la paz y a avanzar en la reconciliación entre las dos naciones rivales. Pero los críticos apuntan que el Sur se arriesga a ceder parte de su potencia militar convencional antes de que Pyongyang tome pasos significativos hacia la desnuclearización, una preocupación que va en aumento a medida que las negociaciones nucleares entre Estados Unidos y el Norte parecen dirigirse a un estancamiento.
Según reportes, Corea del Sur tendría alrededor de 60 puestos de guardia _ estructuras de concreto de tipo búnquer con varias cercas de alambre de espinas y ocupadas por soldados con ametralladoras _ esparcidas por la zona desmilitarizada.
La zona de seguridad fronteriza, de 248 kilómetros (155 millas) de largo, está salpicada con millones de minas terrestres y ha sido el escenario de escaramuzas esporádicas entre las dos fuerzas desde la Guerra de Corea (1950-1953). Se cree que el Norte tendría alrededor de 160 puestos en su lado.
En el acuerdo militar, firmado en un aparte de la cumbre entre el líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en Pyongyang, las dos naciones se comprometieron a retirar todos los puestos ubicados en la zona desmilitarizada, y a comenzar desmantelando 11 por bando como medida “preliminar”. En diciembre realizarán una verificación conjunta.
