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"Muchas emociones encontradas": abre escuela con ausencia de alumnos muertos por sismos en Venezuela

AMS-GEN VENEZUELA-TERREMOTO-ESCUELA (AP) — Sentados en el piso, la maestra Jorli Correa dirige una oración con los cuatro alumnos que pudieron regresar el martes para el primer día de clases en la escuela Unidad Educativa Simón Bolívar Fe y Alegría tras los dos potentes terremotos de junio que cobraron la vida de 30 alumnos de este centro escolar.

Este colegio católico está ubicado en Caraballeda, estado de La Guaira, uno de los más afectados por los letales sismos y adonde esta semana se dio el inicio del nuevo periodo educativo. Los terremotos dejaron al menos 6.500 fallecidos y unos 17.900 ciudadanos quedaron sin vivienda por el colapso de 190 edificios.

Una pared derrumbada en el patio, las aulas vacías y la ausencia de los estudiantes fallecidos son un duro recordatorio y el gran desafío que representa el inicio del nuevo ciclo escolar.

Son “muchas emociones encontradas porque sé por lo que ellos han pasado”, dijo la maestra Correa al imaginarse lo que los niños sintieron a partir del dolor de su propia experiencia. “Son bien poquito los que vinieron hoy (martes)”, del total de alumnos del colegio fueron apenas cuatro de primaria, tres niñas y un niño.

Dijo que es importante para los niños el regreso a clases. Mencionó el caso de una de sus alumnas que perdió a su abuelo y a un tío en los terremotos y lo vital que ella “se sienta protegida” en la escuela.

Correa siente que como maestra no se equivocó de profesión y se dice a sí misma: "realmente esta es tu profesión... para esto fue que naciste”.

En las regiones afectadas algunas escuelas han abierto con menos de la mitad de su matrícula, en parte porque muchos niños y profesores tuvieron que marcharse a otros estados cuando sus casas se derrumbaron.

En agosto, este colegio en Caraballeda organizó una misa para recordar a los alumnos fallecidos. Los profesoress en esa ocasión colocaron fotografías enmarcadas y medallas conmemorativas sobre una mesa situada cerca del altar.

Una mujer llevó una caja con las cenizas de un alumno mientras los profesores, los padres y los estudiantes supervivientes se reunían para rezar.

Enfrentar la tragedia que provocaron los sismos en ese colegio, del movimiento Fe y Alegría que promueve la Compañía de Jesús en barriadas pobres de Venezuela, ha sido una tarea difícil, según los maestros y padres de familia.

La profesora de Geografía, Eliana García, durante aquel acto litúrgico lloró mientras miraba las fotografías de los alumnos que ya no están. La educadora no tiene hijos propios, pero afirma que ha ganado muchos de otras madres gracias a la enseñanza. Para García, los profesores son más que educadores: actúan como padres, abogados y cualquier otra cosa que sus alumnos necesiten.

Mientras se despierta cada día tratando de averiguar cómo seguir adelante, con el dolor a cuesta por la pérdida de su única hermana, García reconoce su dolor en los ojos de otros.

“Cuando miro el rostro de cada padre y cada niño que también ha perdido a un amigo, me doy cuenta de que esto será muy difícil de superar”, afirmó.

Las clases se han reanudando desde el lunes pasado poco a poco en La Guaira, a unos 20 kilómetros al norte de Caracas, el segundo estado más pequeño de Venezuela. En la Guaira se registró la mayoría de las muertes.

Su población de 440.000 habitantes es mayoritariamente pobre y vive del turismo, el comercio y las actividades en torno al principal aeropuerto y el segundo mayor puerto del país sudamericano.

Los terremotos fueron los más fuertes registrados en el país sudamericano en más de un siglo y ocurrieron con 39 segundos de diferencia a lo largo de la cordillera de la costa, donde se encuentran los mayores centros poblados del país. Los sismos provocaron severos daños también en Caracas y en los estados centro occidentales de Carabobo, Miranda, Aragua y Yaracuy.

El Ministerio de Educación ha informado de que unas 1.000 escuelas sufrieron daños en su mayoría leves, 87 presentan daños estructurales que impiden el regreso a clases y 11 se derrumbaron. Los alumnos de las escuelas que no se pueden utilizar están siendo reasignados a centros cercanos mientras continúan las reparaciones.

En particular, ninguna de las escuelas de Fe y Alegría se derrumbó, sin embargo, 73 de ellas sufrieron afectaciones moderadas o daños no estructurales que requerían reparaciones urgentes antes de normalizar su uso, dijo en agosto el sacerdote jesuita José Gregorio Terán, director general del movimiento en Venezuela, citado en un comunicado.

La jesuita es una de las órdenes religiosas más prominentes de la Iglesia católica y tiene presencia en más de un centenar de países. Fe y Alegría fue fundada en 1955 y dirige unos 1.500 centros educativos en Venezuela ubicados en barrios pobres y carentes de escuelas cercanas.

FUENTE: AP

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