Mientras el alcalde asegura que se eliminarían muchas posiciones burocráticas y que su compromiso es mantener la misma cantidad de agentes en las calles, el jefe del Sindicato de la Policía, John Rivera, está llamando a la población a poner rejas en sus ventanas y a comprar perros guardianes y armas de fuego.
El año pasado, la administración condal desmanteló la Unidad de Investigaciones de Corrupción Pública y sus agentes fueron trasladados a otros departamentos, como los de Narcóticos y Delitos Económicos. Ahora, algunos de esos investigadores perderían su empleo y otros tendrían que pasar a escuadrones regulares.
Se eliminarían, por ejemplo, 35 posiciones de la Unidad de Lucha Contra Pandillas y de los que organizan redadas en la Unidad Antinarcóticos, y 22 en la oficina de robos, que se encarga de combatir los crímenes violentos, reporta The Miami Herald.
Desaparecerían también otros 17 puestos de trabajo en la oficina que investiga delitos sexuales y que presta asistencia al Departamento de Niños y Familias cuando hay casos de abusos a menores. Así mismo, cerraría un campamento dedicado a la rehabilitación de prisioneros jóvenes.
El posible despido de más de 400 policías de Miami Dade genera mucha tensión en el condado.