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Mercurio podría estar encogiéndose más rápido de lo que los científicos esperaban

CABO CAÑAVERAL, Florida, EE.UU. (AP) — Un nuevo estudio muestra que el pequeño y arrugado Mercurio podría estar encogiéndose más rápido de lo esperado, la versión cósmica de una uva que se marchita hasta convertirse en una pasa bajo el sol.

Científicos del Instituto de Investigación Espacial del Centro Aeroespacial Alemán informaron el jueves que el encogimiento de Mercurio podría ser un 30% mayor de lo que se creía anteriormente, una pérdida de diámetro de hasta 23 kilómetros (14 millas). Eso es significativo para un planeta de apenas 4.900 kilómetros (3.000 millas) de ancho.

La superficie accidentada de Mercurio, continuamente remodelada por escombros arrojados desde cráteres de impacto, podría haber ocultado la verdadera magnitud de la pérdida, según los investigadores, cuyos hallazgos aparecen en la revista Geophysical Research Letters.

La noticia llega una semana después que un par de naves espaciales europeas y japonesas se desprendieran de su plataforma de crucero y avanzaran hacia Mercurio. Conocidas como BepiColombo, se espera que las naves acopladas entren en órbita alrededor de Mercurio en noviembre antes de separarse para realizar un estudio más completo.

El instrumento láser de BepiColombo debería confirmar cuánto se está marchitando Mercurio como resultado del enfriamiento interno, explicó Gaku Nishiyama, autor principal del estudio, quien participa en la misión espacial.

El encogimiento podría ser incluso mayor de lo que su equipo está estimando, con base en mediciones de la sonda Messenger de la NASA en la década de 2010. Sólo otra nave espacial ha visitado Mercurio: la Mariner 10 de la NASA en la década de 1970.

El planeta más pequeño y más cercano al Sol de nuestro sistema solar se ha estado encogiendo desde su formación hace 4.500 millones de años. Su caliente núcleo de hierro —sobredimensionado para un mundo tan pequeño— se enfría y se contrae junto con el manto y la corteza, ajustando la superficie como una faja para adaptarse a su nueva y más delgada figura.

Nishiyama y su equipo compararon mapas que muestran fallas y otras señales geológicas de contracción en Mercurio con mapas más recientes que destacan la rugosidad de la superficie. Descubrieron que las zonas más ásperas presentaban menos arrugas de encogimiento. Las arrugas faltantes podrían estar enterradas bajo escombros de impactos, indicaron.

Tras tener en cuenta estas regiones ocultas, los investigadores ofrecieron una nueva interpretación del encogimiento de Mercurio que podría arrojar luz sobre otros mundos en contracción, señaló Nishiyama, quien está afiliado a la Universidad de Hokkaido en Japón.

“Estamos muy emocionados”, escribió Nishiyama en un correo electrónico, en que añadió que se siente como si “estuviéramos acercándonos a la realidad de la evolución de Mercurio”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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