El plan amplía las operaciones conjuntas ya existentes entre autoridades federales, estatales y municipales a lo largo de las principales autopistas de Río y en territorios seleccionados, con énfasis en un mayor intercambio de inteligencia, una labor policial coordinada y operativos de inspección.
El senador Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han acusado a Lula de actuar de manera insuficiente para frenar a los grupos de crimen organizado que controlan amplias zonas de Río y áreas remotas, tales como franjas de la Amazonia.
“Este es un nuevo comienzo para crear un nuevo modelo de seguridad pública en este país”, manifestó Lula. “Dios quiso que empezáramos por Río de Janeiro, porque si funciona en Río, funcionará en todo el país”.
Las medidas incluyen ampliar la labor policial coordinada, las inspecciones, la inteligencia y la vigilancia a lo largo de los principales corredores logísticos del estado para combatir el robo de cargamento y el tráfico de armas y drogas, al tiempo que también se persigue a las redes financieras del crimen organizado.
“Muchas personas preguntan por qué Lula, que ha sido presidente tres veces, no se ha hecho ya cargo de la seguridad pública”, expresó el mandatario. Señaló que, desde la Constitución de 1988, la mayor parte de la seguridad pública ha estado en manos de los gobiernos estatales, un error que, según dijo, su gobierno desea corregir.
Algunos observadores sostienen que el gobierno de Lula aceleró los empeños para combatir el crimen organizado tras la operación policial más letal en la historia de Río el año pasado, en la que murieron más de 120 personas. Las encuestas posteriores mostraron un aumento en el índice de aprobación del entonces gobernador Claudio Castro y un fuerte respaldo a la redada letal.
En mayo, Lula lanzó un proyecto contra el crimen organizado de 2.000 millones de dólares, el cual incluyó reforzar la lucha contra el tráfico de armas, atacar las finanzas de las organizaciones criminales, elevar la calidad de las investigaciones de homicidios e invertir en el sistema penitenciario del país.
El viernes, el mandatario volvió a criticar la decisión de Trump, tomada a comienzos de este año, de clasificar al Primer Comando de la Capital, o PCC, y al Comando Vermelho, o CV, como organizaciones terroristas extranjeras. Dijo que, si bien esos grupos aterrorizan a las poblaciones locales, no son organizaciones terroristas porque buscan ganancias y no un cambio político.
Algunos analistas y políticos han dicho que dicha clasificación del PCC y el CV es un intento de entrometerse en las cruciales elecciones de Brasil al hacer que Lula parezca blando frente al crimen.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP