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Los muchos fans de Alex Eala llegan al US Open con banderas filipinas y cariño

NUEVA YORK (AP) — Los aficionados de Alex Eala llegaron con banderas filipinas y con gorras que le pedían que siguiera luchando (“Laban Alex”). Aplaudieron sus potentes golpes de fondo, captaron sus voleas y saques en fotos y video y, en algunos casos, hicieron FaceTime con amigos o familiares.

Y esto fue solo en las canchas de práctica.

Faltaban unas cuatro horas para que Eala saltara a la cancha para su partido de primera ronda del Abierto de Estados Unidos el lunes por la noche, y todos los asientos en la cancha de práctica estaban ocupados. Muchos de los seguidores de Eala no tenían entradas para la sesión nocturna. Pero habían ido a ver a su ídola martillar algunas pelotas de tenis.

No era nada sorprendente, dado el enorme, fervoroso y cada vez mayor grupo de seguidores que ahora rodea a la carismática joven de 21 años. Este verano, Eala venció a Iga Swiatek en Wimbledon y logró su primer título individual del circuito, en Washington. Atesora su mejor ranking como la 18 del mundo, y muchos creen que seguirá en ascenso.

Una de las aficionadas que observaba en una tarde lluviosa era Andrea Belén, de 21 años, la misma edad que Eala. Belén, estudiante de premedicina en la Universidad de Nueva York, explicó que no había sido una gran aficionada al tenis hasta que apareció Eala —alguien que se veía igual que ella.

El padre de Belén, en Cleveland (la familia es originalmente de Laguna, en Filipinas), también se volvió aficionado al tenis por pura admiración hacia Eala. “Es su nueva obsesión. Se ha convertido en el pasatiempo de la familia”, comentó Belen.

Ella y su amiga, Sarah Frederick, habían llegado a la cancha de práctica mucho antes de que Eala apareciera, suponiendo correctamente que los asientos se llenarían rápido.

Belén explicó que en Filipinas el baloncesto y el boxeo reinan, y los héroes deportivos son hombres.

“Es realmente agradable ver a una mujer ahí afuera. Además, habla en nuestro idioma nativo, el tagalo”, dijo Belén.

Mientras Belén conversaba y Eala castigaba la pelota con sus golpes de fondo, una voz desde la fila detrás de Belén gritó: “¡Yay, Alex!”.

Ellene Santos había viajado al torneo desde Orlando, Florida. Al igual que Belén y Frederick, no tenía entradas para el partido nocturno. Pero Santos, de 67 años, estaba encantada de poder ver a Eala de cerca de todos modos. Sonriendo, dijo: “Ahora estoy feliz”.

Con la práctica terminada, cuatro enfermeras jubiladas, todas amigas, se dirigieron a la salida. Llevaban gorras azul brillante con la frase “Laban Alex”, una exhortación a “luchar”.

Joy Rodríguez, de 65 años, explicó su fervor como seguidora y señaló: “Me encanta cómo Alex muestra que está tan orgullosa de ser de Filipinas”. Su amiga, María Espíritu, de 67 años, contó que este era el primer torneo de tenis al que asistía.

Cerca de allí, Frances Arespacochaga, de 77 años, se tomaba fotos con otros asistentes. Arespacochaga vive en Manila y estaba en Estados Unidos visitando a su hermana en Massachusetts. Juntas condujeron para ver a Eala en el US Open, con banderas en mano.

“Es muy inteligente, muy elocuente. En sus entrevistas se pueden ver sus valores”, opinó Arespacochaga sobre Eala.

Belén, quien hizo FaceTime con su padre durante la sesión de práctica para que pudiera ver a Eala, habló de un orgullo filipino especial por los logros de los compatriotas. Como el gimnasta Carlos Yulo, que ganó dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París en 2024.

“Todo el mundo se volvió loco. No somos un país tan grande, así que esos oros significaron muchísimo”, señaló.

Añadió: “Somos muy ruidosos cuando se trata de apoyar a los nuestros”.

Si Eala se mantiene un tiempo en Nueva York, seguro que se pondrá mucho más ruidoso.

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Vea aquí la cobertura completa de tenis de AP

FUENTE: AP

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