En el desierto de Atacama en Chile el cielo nocturno parece infinito. Considerado el lugar más árido de la Tierra, su oscuridad es también una de las ventanas más claras al universo.
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SUSCRIBITEDESIERTO DE ATACAMA, Chile (AP) — Los ojos tardan unos instantes en acostumbrarse a la oscuridad. De repente aparece una tenue chispa y luego otra, más brillante. Pronto estrellas, planetas y constelaciones emergen y la galaxia entera se plasma en el cielo.
En el desierto de Atacama en Chile el cielo nocturno parece infinito. Considerado el lugar más árido de la Tierra, su oscuridad es también una de las ventanas más claras al universo.
Una singular confluencia de factores lo hacen el lugar ideal para algunos de los mayores proyectos astronómicos: su clima seco, la elevada altitud y, sobre todo, una ubicación privilegiada, aislada de la contaminación lumínica de la civilización.
“Las condiciones del desierto de Atacama son únicas en el mundo”, explicó la presidenta de la Sociedad Chilena de Astronomía, Chiara Mazzucchelli. “Hay más de 300 noches al año despejadas, que significa sin nubes y sin lluvia”.
Pero los cielos más oscuros del mundo podrían estar en peligro.
El año pasado el desierto fue el eje de una disputa entre la comunidad científica y una compañía energética que planeaba construir un complejo de energía verde a pocos kilómetros del centro astronómico de Paranal, administrado por el Observatorio Europeo Austral (ESO) y donde actualmente se construye el telescopio óptico más potente jamás elaborado.
Si bien el proyecto fue cancelado por la empresa en enero —tras la apelación masiva de astrónomos, físicos y premios Nobel— ha arrojado dudas sobre la conservación de este lugar por las regulaciones consideradas laxas, desactualizadas y poco claras.
Actualmente se encuentran en fase de revisión diversas normativas ambientales, entre ellas una del Ministerio de Ciencia, sobre las áreas astronómicas. Esto significaría, dijo Daniela González, directora de la Fundación Cielos de Chile, “que se puedan determinar ciertos radios de exclusión o de protección cercanos a los observatorios”.
The Associated Press pasó tres días en diversas instalaciones de Paranal, en el corazón del llamado Photon Valley (Valle de Fotones), donde diversos observatorios astronómicos trabajan codo a codo. Sus telescopios incluyen algunos de los instrumentos más avanzados que existen.
“En Chile se encuentran muchas de estas grandes instalaciones y en particular los telescopios de la ESO son las instalaciones astronómicas más potentes del planeta”, dijo la representante de la organización intergubernamental en Chile, Itziar de Gregorio-Monsalvo.
Paranal es uno de los casi 30 sitios astronómicos distribuidos en el norte de Chile. La mayoría está administrado por organizaciones internacionales. Cada año el desierto de Atacama recibe a miles de astrónomos y científicos de todo el mundo que investigan los orígenes del universo.
“Tenemos suerte de poder venir aquí y realizar las observaciones nosotros mismos”, dijo Julia Bodensteiner, profesora asistente en la Universidad de Amsterdam.
Caminar por el terreno pedregoso, irregular y polvoriento de Atacama no es tarea sencilla. A altitudes que superan los 3.000 metros el oxígeno escasea. Los días son abrasadores y las noches implacablemente frías. Pero para la observación y exploración espacial estos más de 105.000 kilómetros cuadrados de desierto constituyen el escenario perfecto.
Estas condiciones excepcionales han hecho posibles algunos de los proyectos astronómicos más ambiciosos, como el Extremely Large Telescope (ELT).
Con una inversión de unos 1.500 millones de dólares, 798 espejos y un área de captación de luz de casi 1.000 metros cuadrados, el ELT tendrá una potencia 20 veces superior a la de los telescopios ópticos más modernos y 15 veces mayor que la del Telescopio Espacial Hubble de la NASA. La conclusión del proyecto está prevista para 2030.
“No hay ningún telescopio en ejecución, en construcción, que tenga una dimensión comparable”, explicó Guido Vecchia, gerente del sitio de construcción del ELT.
Los datos recopilados en los observatorios desempeñan un papel fundamental no sólo para la vida en la Tierra, sino también para las posibilidades de que se desarrolle fuera de ella.
“Una de las cosas que probablemente podrá hacer el ELT será observar planetas similares a la Tierra”, dijo el italiano Lucas Bordone, astrónomo de la ESO. “Estamos bastante seguros de que existen. En algunos casos sabemos que están ahí", sostuvo.
Con el ELT, se podrían ver los "planetas que son candidatos a albergar vida”, agregó.
En Paranal los especialistas viven como topos en una residencia bajo tierra para que su presencia sea casi indetectable. Las pocas ventanas deben estar siempre cubiertas, los pasillos a oscuras y el desplazamiento exterior, si es necesario, se realiza con linternas. La más mínima emisión de luz puede contaminar el poder de captación de los telescopios.
Por eso el anuncio de la construcción de un megaproyecto energético a unos 10 kilómetros generó estupor en la comunidad científica internacional por su inevitable contaminación lumínica, así como el aumento de vibraciones, polvo y turbulencia atmosférica.
“Si uno coloca el ELT al lado de una ciudad da igual que tenga 40 metros. Equivale a tener un telescopio pequeñito”, dijo la representante de la ESO.
El proyecto fue cancelado por la propia empresa AES Andes, aunque prendió las alertas sobre el estatus regulatorio para la conservación de la oscuridad y, por ende, la supervivencia de los observatorios.
“A pesar de todo el ruido mediático de 2025 nos encontramos exactamente igual que el año pasado”, dijo Eduardo Unda-Sanzana, director del Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta.
Antecedentes no faltan: una importante estación solar del siglo pasado —el primer observatorio internacional de heliofísica en Chile, entonces operado por el estadounidense Instituto Smithsonian— cerró sus operaciones en 1955 debido a la contaminación generada por la expansión de la actividad minera.
“Ha habido 70 años para poder aprender de la historia y no repetir esos mismos errores”, aseveró Unda-Sanzana.
FUENTE: AP

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