Los dirigentes, en su mayoría de países nórdicos y bálticos, pusieron el foco en los desafíos ambientales, las oportunidades económicas y las vulnerabilidades militares en un momento de dudas sobre si Estados Unidos seguirá siendo un baluarte contra Rusia.
“Esta región se ha convertido en un punto caliente geopolítico”, declaró el canciller alemán Friedrich Merz en una conferencia de prensa conjunta. Insistió en que un nuevo enfoque de la Unión Europea debería complementar el trabajo de la OTAN. “Rusia está reforzando aquí sus capacidades militares, y Rusia utiliza su presencia para actividades híbridas todos los días”.
Merz señaló que su presencia —Alemania no es un país ártico— es testimonio de la importancia de la región para la seguridad europea en general y sugirió que deberían terminar años de relativo descuido. “Permítanme decirlo así: la época de la falta de atención se acabó”, expresó.
El primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, cuyo país fue anfitrión de la reunión en la capital de Laponia, destacó la “alta demanda de acciones concretas de la Unión Europea en el Ártico” y un entorno de seguridad cambiante.
“El Ártico ha surgido como escenario de la competencia entre grandes potencias”, sostuvo.
El encuentro de dos días que comenzó el domingo se produce tras la incautación noruega, a petición de Ucrania, de un buque ruso a principios de este mes en el remoto archipiélago ártico de Svalbard, lo que provocó la condena del presidente ruso Vladímir Putin.
El Centres for European Policy Network, un centro de estudios, señaló "el contexto sumamente dinámico” de la cumbre.
Mencionó factores como el cambio climático, el comercio de China y el conflicto en torno al estrecho de Ormuz, que ha aumentado la importancia del Paso del Noreste para los envíos marítimos.
La reunión sirve como un “ensayo general” para una inminente revisión de la política ártica de la Unión Europea con la seguridad en el centro de la estrategia por primera vez, indicó el grupo.
El cambio climático ha ido adelgazando el hielo del Ártico, haciendo que las rutas marítimas sean cada vez más accesibles y reavivando la competencia con Rusia, China y otros países por el acceso a los recursos minerales de la región.
Mientras tanto, el bloque europeo ha estado forjando su respuesta a la exigencia del presidente estadounidense Donald Trump de que Groenlandia le pertenece. El gobierno de Groenlandia se opone a las pretensiones de Estados Unidos sobre la isla.
La semana pasada, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofreció 200 millones de euros (232 millones de dólares) en apoyo de la Unión Europea durante los próximos dos años para ayudar a Groenlandia a enfrentar el cambio climático, mejorar las conexiones a internet y modernizar las centrales hidroeléctricas, la pesca y la educación.
Por separado el lunes, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, anunció que su país se sumaba al programa francés que busca aprovechar su arsenal nuclear para la defensa europea. Ya se han incorporado 10 países, entre ellos Reino Unido, Alemania y los vecinos nórdicos de Finlandia.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP